Cajas: fusiones ¿sin integración laboral? | Estudio de Comunicación

Cajas: fusiones ¿sin integración laboral?

110113CLI ESTUDIO NegocioRAlmendros1 Cajas: fusiones ¿sin integración laboral?Negocio, 12/01/2011.- Artículo de Ramón Almendros, Director de Estudio de Comunicación, en el que se reflexiona sobre la Comunicación Interna como elemento aglutinador de la integración de equipos en los procesos de fusión de Cajas de Ahorros.

El Banco de España ha urgido a las cajas de ahorros a cerrar sus procesos de fusión y éstas van, a toda prisa, intentando completar la primera etapa de procesos tan complejos que hacen necesaria la cuidadosa preparación de las etapas que vendrán a continuación.

Por ejemplo, el ajuste de plantillas para racionalizar los recursos humanos y obtener su mejor aprovechamiento en la nueva estructura operativa que, inevitablemente, producirá el solapamiento de servicios corporativos de las fusionadas y de buena parte de las oficinas bancarias de zonas próximas. Y este ajuste puede producir, si no se lleva a cabo con rigor y aceptación, más problemas que ventajas.

Porque no se trata sólo de establecer el número justo de trabajadores de la plantilla que se corresponda con las necesidades de la resultante de la fusión. Lo principal, lo fundamental  diría yo, es integrar las plantillas de las fusionadas dentro de una misma cultura corporativa de valores asumidos y compartidos y de un sistema de trabajo eficaz y homogéneo. Pero esto no resulta fácil.

Es aquí donde adquiere una gran importancia y un valor, que puede ser decisivo, la Comunicación Interna. Sin esta guía para conducir y canalizar el gran flujo de relaciones que brota de una situación tan trascendente para la entidad financiera y sus trabajadores, las mesas de negociación podrán cerrar acuerdos laborales mas, difícilmente, podrán conseguir la verdadera integración.

La cultura corporativa no por inmaterial deja de ser decisiva. Las señas de identidad, los valores, el desempeño de la misión, la búsqueda de un objetivo común unen y fortalecen a la plantilla y son imprescindibles para que nazca y se mantenga la motivación de los trabajadores para afrontar una nueva situación, inevitablemente llena de inquietudes e incertidumbres. Es necesario depurar y transmitir esos valores, hacerlos visibles y entendibles, darles vida para que sean interiorizados y llevados a la práctica. En definitiva, las “nuevas Cajas” deben conseguir un espíritu de unidad y de esfuerzo, más valioso cuando mayores  son  las dificultades.

A menudo los trabajadores se quejan de que, en este tipo de situaciones, las compañías no cuidan el aspecto más humano del proceso de ajuste y se sienten víctimas de la insensibilidad de éstas que sólo les informan de las cuestiones de carácter laboral, puras y duras. No les falta razón pues,  cuando alguien cierra un capítulo en su vida mediante una prejubilación o una baja incentivada, valora especialmente el reconocimiento de su trayectoria, más cuanto más leal y dilatada haya sido. Asimismo, los empleados que inician una etapa nueva necesitan claridad y seguridad para entregarse a su trabajo con convicción y sin miedos. Y el remedio contra estas carencias no es otro que la Comunicación.

Por otra parte los propios departamentos que desempeñan esta función suelen ser, a la vez,  objeto y parte del ajuste, y han de conciliar esta realidad con el control eficaz de la tarea de comunicación. Han de diseñar y llevar a cabo sus propios planes y coordinar con las fusionadas un plan conjunto, integral y equilibrado para lo que, seguramente, carecen de experiencia, medios y objetividad. Tarea, pues, casi imposible. La solución, como en medicina y en tantos otros campos de la actividad humana, está en los verdaderamente expertos y más especializados pues, en caso contrario,  las consecuencias pueden ser muy negativas.

Seguramente lo firmaría Perogrullo, pero parece evidente y sencilla la deducción: fusionar dos o más cajas de ahorros, es decir unir sus ideas e intereses, sin integrar sus plantillas y motivar a sus trabajadores no parece lo más conveniente para que la fusión tenga un buen resultado, y a todos conviene que nuestra nuevas entidades financieras salgan de la crisis lo más fuertes que sea posible. 

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