Manos blancas, manos negras

 

El periódico El Mundo en su edición de Castilla y León ha lanzado recientemente una campaña de sensibilización y apoyo al sector de la minería en esta comunidad autónoma, en el que con el lema #YoMeManchoPorElCarbon, además de publicar entrevistas con personalidades conocidas con las manos tiznadas por el carbón, insta a sus lectores a colgar sus fotos con las manos manchadas de negro en Twitter o en Instagram. Esta iniciativa me recuerda por analogía y en contraposición, a las manos blancas contra el terrorismo de ETA. Esas manos que miles de ciudadanos blandieron con energía hace años en las calles de nuestras ciudades para protestar contra la barbarie asesina. Manos blancas, manos negras, el elemento simbólico es un componente tan vigoroso en la comunicación, que eleva el mensaje a una nueva categoría.

Como en el lenguaje publicitario, encontrar la palabra o expresión adecuada que permita canalizar o encauzar una idea es básico para los que trabajamos en comunicación. Como consultores de comunicación acuñamos mensajes, modelamos ideas, forjamos ejes vertebrales de significado que consigan informar, convencer, persuadir o incluso conmover por medio de la palabra, como decía Aristóteles en sus premisas sobre la Retórica. Pero es cierto, que el símbolo potencia la comunicación a una nueva categoría. Recuerdo así el eslogan de un exitoso programa de comunicación interna que desarrollamos para una gran compañía eléctrica: “Comparte”; o “Émbarcate”, para otro programa de comunicación interna de un banco que quería informar a sus empleados de un plan de incentivos y beneficios sociales.

Los símbolos, las palabras, son claves en la tarea de Comunicación. Encontrarlos y usarlos bien es siempre un gran reto profesional.

Por  Adolfo Lázaro, consultor senior.

@alazaro_m
Foto: Helder da Rocha

 

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