¿Una cristalería o un periódico?
“Yo quiero sólo el periódico”, decía este domingo un vecino muy enfadado a Manolo, nuestro quiosquero. “No quiero ni vasos, ni cacerolas, ni pelis, ni nada. Quiero mi periódico y nada más”. Esta breve secuencia me hizo reflexionar sobre el asunto (una vez más). ¿Tienen los Medios de Comunicación derecho a hacer tantas promociones como les apetezca? ¿Nos convertiremos en coleccionistas de miniaturas que jamás sacaremos de su envoltorio, libros que no leeremos, sartenes y cuchillos para la casa del pueblo (olvide que la vendimos) o vajillas para los peques? Pues no lo sé.

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