A vueltas con la ética en fotografía de prensa

No hay semana sin una noticia sobre la manipulación de la imagen con Photoshop, tratada con cierto grado de escándalo. Hace poco se convirtió en trending topic un vídeo que juega con el “retoque en tiempo real” de la cantante húngara Boggie y también fue noticia el despido del fotógrafo Narciso Contreras por parte de la agencia Associated Press  por haber manipulado una imagen informativa en la que una video cámara desaparecía del ángulo inferior izquierdo de la imagen de un miliciano para ser sustituida por una roca.

Como muchas personas, incluidos algunos profesionales de la comunicación, no tienen conocimientos en profundidad sobre el tratamiento de imágenes, quizás sería útil precisar algunos conceptos sobre procesamiento de imagen, manipulación y diferencias o similitudes entre la fotografía analógica y la digital.

Para empezar, es necesario decir que todas las imágenes (digitales y analógicas) pasan por un procesado y que ese procesado no es “neutro” sino que conlleva decisiones sobre la interpretación que los valores latentes (ya sea en el negativo o en el fichero digital en bruto) van a tener antes de convertirse en una imagen presentada a la vista del público. Tanto con la fotografía digital como con la analógica, esas interpretaciones pueden incluso ser automáticas. Así ocurre cuando el fotógrafo ajusta los parámetros de la cámara digital para que ésta capte los jpg en modo, retrato, paisaje, neutro o cualquiera de los  que cada modelo de cámara incorpora. Con la fotografía analógica también había un “ajuste automático” previo al procesado ya que al elegir película Fuji, Agfa o Kodak y entre sus diferentes emulsiones se plasmaban de manera bien distinta los colores e,  igualmente, los papeles de positivado aportaban diversos grados de contraste.

Para muestra basta un botón. La imagen de la Marcha sobre Washington de Luther King que encabeza este post es una copia de trabajo de los años 60 de la agencia Magnum en la que se le indica al laborante los ajustes por zonas que tiene que hacer para positivar esa fotografía. Como se puede ver en ella, el trabajo de interpretación es amplio y laborioso. Y eso es exactamente lo que un buen fotógrafo debe hacer hoy en día mediante un trabajo por zonas con Photoshop, con la única diferencia de que este programa permite un control visual directo del resultado, así como corregir y volver atrás.

Para los que experimentamos en un pasado la forma de trabajar en el laboratorio resulta bastante sorprendente encontrar prestigiosos concursos fotográficos (no sólo de fotoperiodismo) que solo permiten “ajustes generales”, una norma tan absurda y arbitraria como infringida por una gran cantidad de participantes y que a veces genera una oleada de comentarios como ocurrió con la fotografía ganadora del último World Press Photo, una gran imagen, pero ampliamente retocada con una trabajo de ajuste por zonas.

¿Tiene el fotoperiodista que prescindir del trabajo de postprocesado? Desde mi punto de vista hacerlo sería una devaluación de la profesión que nos llevaría sólo a conseguir imágenes con la misma información pero de menor calidad plástica e inferior capacidad de atraer la atención del espectador. Un sinsentido.

¿Quiere eso decir que es admisible en fotoperiodismo todo lo que se puede hacer con Photoshop? Evidentemente, no. Hay una frontera, pero no lleva el nombre de procesado sino el de manipulación. Añadir o suprimir personajes, combinar imágenes tomadas en lugares o momentos diferentes, eliminar elementos para conseguir una imagen más efectista… son prácticas comunes pero ajenas a la ética del periodismo porque constituyen una alteración de la realidad. Manipulación informativa a fin de cuentas.

Pero, a mi juicio, ir más allá de perseguir esta mala práctica es emprender una insana caza de brujas y desconocer profundamente las características de la técnica fotográfica pasada y presente.

Por J. Alberto Mariñas, Socio. ESTUDIO DE COMUNICACIÓN España.

@amarinas

2 respuestas a “A vueltas con la ética en fotografía de prensa”

  1. Yo creo que por parte de muchas de las personas que crean las bases de sus concursos hay un gran desconocimiento, aún, de lo que es Photoshop y la fotografía digital en general. A veces me resulta sorprendente que, con la rápida implantación que ha tenido lo digital, aún no ha podido desbancar del imaginario popular de muchos de los que nos hemos criado con la película, la errónea noción de que lo digital es algo así como “falso” frente a la “verdad” del químico. En mis cursos siempre lo recalco: las fotografías que pueblan el acervo de nuestra memoria fotográfica debe casi tanto al positivador como al fotógrafo. Y ahora, como fotógrafos, tenemos, gracias a los programas de edición, una mayor facilidad y, por tanto, una mayor libertad, para conseguir que nuestras imágenes estén mejor terminadas o, al menos, más cercanas a como nosotros las queremos.

    Me parece un artículo muy acertado, enhorabuena y gracias por compartir esas reflexiones.

  2. vicente mateu dice:

    Al fin encuentro una forma de ver este tema muy coherente.
    Me parecia a mi que la opinion de algunos profesionales sobre esto era equivocada, pero no me atrevia a dudar sobre ella, ahora me doy cuenta de que estaba en lo cierto.

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