Al mal tiempo buena cara (El Publicista)

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 “Al mal tiempo, buena cara”. Este refrán popular debería ser una máxima para cualquier empresa que atraviese malos momentos. Cuanto más difíciles son las circunstancias que vivimos, como la actual crisis económica, más necesario se hace mostrar nuestra cara más amable tanto al exterior como a nuestros propios empleados. Todo el mundo recibirá agradecido cualquier iniciativa que nos transmita un mensaje de optimismo. 

Si partimos de lo que significan las relaciones públicas, que no es otra cosa que las relaciones entre seres humanos, los momentos difíciles son una buena oportunidad para llegar al corazón de los demás y, por tanto, periodos en los que se hace todavía más recomendable realizar este tipo de acciones.

El objetivo de cualquier empresa que se plantee organizar un acto de relaciones públicas en tiempos de crisis debe ser hacerlo siguiendo la misma tónica a la que estén acostumbrados sus invitados pero adaptándose a las nuevas circunstancias. Asistir hoy en día a una reunión de organizadores de actos de relaciones públicas, lo que las empresas suelen llamar, cada vez más, “eventos”, es, cuanto menos, divertido y enriquecedor. Cada uno de los participantes solemos exponer los trabajos más originales y, sobre todo, espectaculares que hemos organizado en los últimos años. Pero estos ejemplos parecen, en la actual situación económica y empresarial, como poco, alejados de la realidad. Creo que un buen profesional tiene que ser capaz de conjugar las limitaciones presupuestarias con la importancia de la empresa.

  ¿Qué debemos de tener en cuenta?

Los elementos a tener en cuenta cuando vamos a organizar algún evento son principalmente dos: el público al que nos dirigimos y el presupuesto con el que contamos. En circunstancias adversas, lo normal es que haya que invitar a las mismas personas con las que contamos habitualmente e incluso a algunas más para abrir nuestro abanico de posibles clientes, contando para ello con un presupuesto, probablemente, muy inferior al habitual. Este es el gran reto de los organizadores que  tendrán que valerse de dos herramientas básica: imaginación y profesionalidad.

Einsteinlo resumió en una conocida frase“en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”, por tanto, con lo primero que hay que contar es con un excelente equipo creativo que a su vez sea capaz de comprender  dentro de qué pautas tienen que moverse.

 Para ahorrar costes hay que trabajar con los mejores profesionales Una compañía especializada cuenta con experiencia, con un equipo acostumbrado a trabajar para distintasempresas y con presupuestos diferentes, pero con proveedores habituales y fiables.Una empresa experta habrá cambiado los protocolos de trabajoy llevado a cabo acuerdos con sus proveedores para rebajar presupuestos y buscar sinergias y esto, lógicamente, beneficiará al cliente final.

Además, recordar que en momentos de crisis no es bueno dar una imagen ostentosa que pueda crear recelos en nuestros públicos objetivo, aunque lo que no podemos permitirnos nunca es bajar la calidad de lo que ofrecemos.

En esta línea es muy reveladora la decisión tomada por el Grupo Freixenet, aunque en este caso se refiera a la publicidad de la compañía. Por  primera vez en su historia a las conocidas burbujas las encarnarán otra vez el equipo español de natación sincronizada ya que la compañía va a repetir en Navidad el anuncio del año pasado. Una idea que tanto la opinión pública como la prensa han recibido de manera muy positiva y que posiciona a Freixenet como una empresa responsable.

Un buen equipo profesional podrá ofrecernos numerosas propuestas. Algunas sugerencias  para tiempos difíciles pueden ser:

Utilizar las propias instalaciones de la empresa. Nos sorprenderá ver cómo, con un poco de imaginación, nuestro lugar de trabajo se convierten en un lugar idóneo para recibir a nuestros invitados. Si esto no fuera posible habrá que optar por lugares que no sean ni muy céntricos ni muy a la moda. Como ejemplo, la presentación del Windows 7 de Microsoft. El lugar elegido fue la localidad de Sietes en Asturias, un pueblo de 70 habitantes que en su mayoría jamás había visto un ordenador. Sin lugar a dudas una presentación mucho más original que la que se llevó a cabo en Nueva York, algo habitual en la presentación de cualquier producto nuevo.

En cuanto a la decoración, podemos jugar con los colores de la empresa o con la iluminación, en definitiva, con elementos básicos que además pueden ser utilizados en otras ocasiones. En este sentido, es muy útil hacer un plan de relaciones públicas a un par de años vista y crear un hilo conductor que nos permita “reciclar” elementos utilizados así como seguir una dinámica de contactos con los invitados que les haga sentirse parte de la compañía. Con respecto al menú, podemos degustar productos nuevos y originales en sustitución de otros más conocidos y caros.

Existen muchas posibilidades para organizar un buen acto de relaciones públicas pero sean cuales sean las circunstancias en las que nos encontremos  tenemos que mostrar la mejor imagen de nuestra empresa. No podemos olvidar que estos actos de relaciones públicas son, en la mayoría de los casos, la mejor tarjeta de presentación de una compañía por lo que pese a la crisis y a los recortes de presupuesto debemos saber poner siempre “al mal tiempo, buena cara”.

 

Marien Ladrón de Guevara

Consultora senior

Estudio de Comunicación

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