Brelfies, mamando comunicación visual

Están poniéndose de moda en el mundo los brelfies, a saber, hacerse fotografías amamantando a la prole. Tiene lógica, no sólo por la carga reivindicativa de la lactancia materna que con lleva sino porque, teniendo en cuenta que hoy todo el mundo se fotografía todo el tiempo, no iba a quedar esa tierna y natural actividad ajena a la voracidad icónica que nos caracteriza.

Sin embargo, lo que verdaderamente me llama la atención del asunto es que al buscar en la red los citados brelfies, veo que en muchos de ellos el mamón mira a cámara y se muestra plenamente consciente de que está siendo sujeto de una fotografía.

Se puede literalmente decir que en la sociedad actual los niños maman desde su más tierna infancia el papel de la fotografía y el vídeo en la comunicación de la persona con la comunidad y aprenden, incluso antes de andar, que hay que hacerse fotografías y compartirlas. Esas criaturitas no sólo van a ser nativos digitales como sus papás sino también comunicadores multimedia natos.

Seguramente, la consecuencia práctica de ello sea que el papel del vídeo y la fotografía en la comunicación acabe siendo absolutamente preponderante tendiendo a excluyente. Al mismo tiempo, se va produciendo una declinación desde las obras cultas antes producidas por videógrafos y fotógrafos, hacia una vulgata que es la que habla el común de los mortales cuando se expresa con imágenes.

Si alguien dijera que nunca se han hecho tantas malas fotografías y vídeos como hoy, tendría toda la razón del mundo, pero faltaría también añadir que, simplemente, nunca se han hecho tantas fotografías y vídeos como hoy.

En el terreno de la comunicación empresarial e institucional esta tendencia no sólo no puede pasar desapercibida sino que, mucho antes que después, hay que incorporarla de lleno al discurso corporativo tanto hacia el exterior como, especialmente, hacia la comunicación interna. Hoy en la comunicación del día a día vale más un vídeo casero, oportuno y fresco que otro excelente pero demorado por los imperativos de la realización, el montaje y la posproducción. La comunicación “casual” a través de imágenes es efectiva y necesaria y los profesionales tenemos que reflexionar sobre su importancia e incorporarla sin rubor y con convencimiento a nuestras prácticas para lograr la mayor efectividad comunicativa.

Por Alberto Mariñas,  director de Estudio de Comunicación España.
@amarinas

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