Menos despidos colectivos, más comunicación para motivar

Hace unos días se publicaba la noticia de que los despidos colectivos en el primer semestre de 2014 se han reducido un 53%. Una buena noticia en sí misma. La crisis económica que hemos atravesado ha dado lugar a situaciones complejas en el ámbito empresarial y laboral que han generado no pocos sinsabores a millones de personas.

A pesar de la mejora, un total de 19.535 personas fueron objeto de despidos colectivos y 91.169 estuvieron afectadas por medidas de regulación de empleo durante este periodo.

Los procesos de regulación de empleo constituyen una de las situaciones más traumáticas por las que pueden atravesar las empresas y las personas que forman parte de ellas. Por ello, conviene tener presente la importancia que la comunicación interna y externa puede tener en su desarrollo y en todas sus fases, tanto antes de iniciarlos como una vez concluidos. La mejora de las cifras no debe hacernos bajar la guardia.

El estudio “La Comunicación Interna de las empresas en los procedimientos de despido colectivo y en las situaciones de crisis laboral”,  elaborado conjuntamente Estudio de Comunicación y Cinco Días en marzo de 2014, ofrecía algunos datos reveladores: Sólo un 21,9% de los trabajadores afectados por un despido colectivo se entera de la noticia por fuentes de la empresa, un porcentaje inferior, incluso, a los que obtuvieron la información a través de los rumores que circularon por la empresa, 26%. Un 20,7% de los empleados entrevistados en el Estudio reconoció que recibieron información clara.

Estas son sólo algunas de las conclusiones del estudio pero que vienen a poner de manifiesto la escasa importancia que, a veces, se da a la comunicación en una situación de crisis como la que estamos mencionando. A veces no se tiene en cuenta que la puesta en marcha de este tipo de procesos, si no se desarrolla una estrategia de comunicación adecuada, puede desembocar en una crisis reputacional para la Compañía de la que quizá no se salga sin magulladuras, tanto interna como externamente. Una estrategia que tenga en cuenta un cronograma en el que se aborden acciones de comunicación tanto antes de iniciar el proceso, como durante y, también, después del proceso. No hay que olvidar que, una vez finalizado este, las empresas continuarán, en muchos casos, necesitando el concurso de unos empleados que estén motivados y que confíen en el rumbo que se ha tomado.

Por Gerardo Miguel, Consultor Sénior Estudio de Comunicación España.

@GerardoMiguelb

 

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