Comunicación digital: una huella difícil de borrar

No por ser algo que se podía intuir o incluso conocer deja de llamar la atención. Hace unos días se daba a conocer el estudio “La importancia de la comunicación en nuestras vidas”, elaborado por la Asociación de Agencias de Medios. Más allá de que este trabajo refleja que la comunicación importa mucho a los españoles, de este estudio llaman la atención dos datos. El primero hace referencia a nuestra disposición a reenviar a otras personas o grupos un correo electrónico o un WhatsApp falso que hemos recibido en alguna ocasión. Según la investigación, un 12,84% de los entrevistados reconoce haberlo hecho en alguna ocasión. La justificación parece estar en que les ha hecho gracia. Un 35,27% así lo manifiesta, sin importarle que sea falso.

El segundo de los datos llamativos de este estudio es que señala que más de la mitad de los españoles, -un 51,89% – asegura que hace comentarios o escribe cosas en las redes sociales y WhatsApp que no se atrevería a decir en persona.

No hay duda de que las redes sociales y los sistemas de mensajería han contribuido a establecer líneas de comunicación tanto con nuestros círculos más cercanos como a recuperar viejas relaciones que el tiempo y la distancia habían hecho que se perdieran. Sin embargo, también han dado lugar a otros fenómenos que derivan en problemáticas de las que no siempre somos conscientes. En muchas ocasiones olvidamos que comentarios hechos en la soledad de nuestro domicilio a través de un dispositivo móvil o del ordenador puede transformarse en un altavoz similar al que podríamos tener al gritar con un megáfono en una plaza de pueblo en día de mercado. Si en una situación como esa no nos atreveríamos a decir determinadas cosas, no hay razón para que sí lo hagamos a través de las redes sociales. Ni siquiera para repetir lo que otros, quizá aprovechándose del anonimato, hayan contado.

Es importante saber que lo que decimos, lo que publicamos en las redes sociales, deja una huella que no siempre es posible borrar. Si ya es una realidad que, muchas veces sin querer, estamos dejando un amplio rastro de lo que somos y de lo que hacemos a través de nuestra actividad en las redes sociales e Internet, deberíamos ser conscientes de que lo que decimos en ellas puede acabar creando un perfil de nosotros mismos que quizá no fuera el que quisiéramos que los demás conocieran de nosotros.

 

Por Gerardo Miguel, Director Estudio de Comunicación España.

@GerardoMiguelb

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