#Comunicación Interpersonal

Hablamos de esa forma de Comunicación por la que una persona interactúa con otra o con otras para transmitir información o emociones, para compartir reflexiones o dudas; y no son más que ejemplos. En el mundo empresarial -seguimos con los ejemplos-, es Comunicación Interpersonal una reunión de trabajo o del consejo de administración, una “tormenta de ideas”, una junta de accionistas, una ponencia o conferencia, una portavocía interna o externa…

El marco teórico de la Comunicación Interpersonal tiene un único secreto; el mismo, en cualquier caso, que la Comunicación “a secas”: comunicar desde el punto de vista del receptor. Y un único añadido: si en cualquier proceso de Comunicación, el “cómo” -lo no verbal, vaya- viene básicamente determinado por las características o circunstancias de dicho proceso, en la Interpersonal es el propio ser humano, convertido en emisor, el que tiene basarse en su voz, gestos, postura… para trasmitir correctamente en su nombre o en el de su empresa los mensajes que correspondan. En fin: es sabido que la Comunicación Interpersonal se construye en sus tres cuartas partes con el lenguaje no verbal o somático, constituyendo el verbal solo una cuarta parte.

En otras palabras: es necesario que entrenemos nuestra voz, nuestro gesto y nuestros movimientos para que, llegado el caso, podamos proyectar el “cómo” correctamente con todo nuestro ser. Y no hay que esperar a tener un puestazo en una empresa importante para ponerse a la tarea. Un simple ejemplo: ¿qué piensan de un recién licenciado que viene a pedirles trabajo y no vocaliza o habla “para dentro” o tiene una mirada huidiza cuando intenta poner en valor su brillantísimo curriculum vitae?

La buena noticia es que todos los aspectos del lenguaje no verbal son cualidades de adquisición; es decir: se pueden aprender y los aplicaremos con mayor naturalidad cuanto más nos entrenemos en utilizarlos. Fíjense que hablamos de músculos: desde los muchos que intervienen en la fonación hasta los que nos permiten mantener la espalda recta, controlar hombros y brazos, mover nuestras piernas y retenerlas en un escenario, delante de 500 personas, cuando lo que nos apetece es salir corriendo… Y sí: esto último tiene que ver con el miedo escénico, que se produce ante muchas personas o, incluso, ante una sola (el gran jefe, el examinador en una oposición oral). También se supera: sin duda.

En Estudio de Comunicación llevamos años ofreciendo sesiones de entrenamiento individuales y personalizadas a altos ejecutivos y directivos: presidentes, consejeros delegados, directores generales, directores de RR. HH., financieros… Y, ¿saben cuál es la barrera común a casi todos, la que tenemos que superar con ellos en primer lugar? La disposición: “es que yo no tengo tiempo para estas cosas”, dicen. Son capaces de “perder” tiempo en preparar una conferencia ante analistas financieros, por ejemplo, que luego éstos no entienden o mal interpretan porque el orador no sabe leer o no vocaliza o se aferra al atril como si fuese una tabla de náufrago, pero dicen (y sí: todos sabemos que es una excusa) que no tienen tiempo para adquirir las habilidades personales que exigen sus necesidades de Comunicación Interpersonal. Lo bueno es que, superada esa línea roja, no hay malos alumnos: es la gran satisfacción.

Jesús Ortiz, consultor sénior de Estudio de Comunicación España.

@JesOrtizAl

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