Comunicación que marca la diferencia

“Hola, ¿te ha llegado la nota de prensa que acabamos de enviar sobre…?” así empiezan y desgraciadamente también terminan muchas conversaciones entre un profesional de un gabinete de prensa y un periodista.

Seguramente el periodista, que acabará de llegar a la redacción tras cubrir algún evento, habrá recibido una avalancha de notas de prensa, tantas como llamadas de profesionales de un gabinete de prensa preguntando si le ha llegado su nota de prensa y estará de los nervios tratando de procesar lo más rápido posible la información del evento en cuestión para poder ponerse a discernir si entre la batería de emails recibidos hay alguno con suficiente sustancia como para ocupar un espacio en su sección.

Todo ese aluvión de notas de prensa no dice mucho de una buena comunicación ni de que nos estemos poniendo en la piel del periodista al que deberíamos  tratar de facilitarle, en la medida de lo posible, su trabajo. Si lo hiciéramos sí que marcaríamos una diferencia en la comunicación que gestionamos y no sería ésta una comodity más.

Seguramente al profesional del gabinete de prensa  le toque hacer la llamada de rigor para comprobar si al otro lado del teléfono han recibido su nota de prensa, pero cuanto realice la llamada número dieciocho, su tono será por defecto mecánico y se parecerá más al de un robot que al de un comunicador entusiasmado con su trabajo  y se le notará en sobremanera que es una llamada protocolaria.

El resultado cuando ambos cuelguen el teléfono no será otro que la sensación de fastidio a ambas partes de la línea. ¿Cómo lograr entonces encontrarnos a mitad de camino entre los intereses del periodista y los del gabinete de prensa? Ahí radica la esencia de una buena comunicación capaz de marcar la diferencia y de lograr que nuestra nota de prensa, y por lo tanto los intereses de la empresa o entidad en nombre de la cual llamamos, sobresalga entre las demás.

¿Se imaginan a un comercial que abordara a sus clientes como si fuera un autómata? De la misma manera los profesionales de la comunicación tienen que abordar a sus interlocutores en los medios de comunicación con interés y rigor. Lo primero es que la nota de prensa  que envíen tenga realmente un contenido noticiable. Después  debe conocer al periodista y sus necesidades, adelantarse a sus preguntas y, sobre todo, conocer en profundidad la noticia que les están trasladando, si son capaces de aportar datos, y resolver sus dudas antes de que el periodista llegue incluso a plantearlas, tendrán mucho camino recorrido y habrán conseguido gestionar la comunicación de una manera que marque la diferencia y ese periodista estará mucho más receptivo la próxima vez que reciba una llamada suya para contarle cualquier otro tema.

Por Ana Pereira, directora en Estudio de Comunicación España.

@anabepereira

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