#ComunicaciónCorporativa: Influencia mediática en la reputación

Continuamos preguntándonos si los Medios convencionales siguen teniendo peso en la reputación de las empresas, si su influencia es mayor o menor que la determinada por los denominados “medios sociales”. Y la respuesta es, si me apuran, que su peso es mayor que antes.

Para que no haya lugar a confusión, digamos qué entendemos por Medios convencionales o, dicho de otra manera y en su nomenclatura clásica, Medios de Comunicación Social de Masas (MCSM): son los que se dirigen a una gran audiencia, al público en general o a uno especializado, según los casos, pero siempre muy numeroso. Ahí incluimos normalmente periódicos, revistas, radio y televisión, y hablamos de soportes de comunicación realizados por periodistas, en lo que a la información se refiere (e incluso, a veces, también respecto a la opinión). Si alguien se está preguntando en este punto si en 2016 se puede considerar a los “periódicos”, “radios” y “televisiones” digitales como MCSM, me temo que el simple hecho de la duda propone una respuesta afirmativa.

Pero aun si no consideramos a los digitales como Medios convencionales, sería, digamos, un grupo distinto a los “medios sociales”, que son aquellos que permiten la creación y el intercambio de contenidos generados por el usuario: las redes sociales, los blogs, los microblogs, los sitios para compartir multimedia…

Las nuevas tecnologías hacen que consumamos cada vez más información. Y si el lector se fija en uno de los denominados influencers y echa un vistazo a la línea del tiempo de su perfil en una red social -estoy pensando en Twitter y Facebook-, se dará cuenta rápidamente, y volviendo a lo de la reputación empresarial, de que la gran mayoría de las “emisiones” tienen como fuente un Medio convencional o, aunque no se cite expresamente éste, una noticia generada por uno de ellos. Esto no es una crítica negativa hacia las redes sociales o los blogs, claro; es tan normal que aquello que comentemos o discutamos surja como consecuencia de una información periodística, que no debe extrañar que esto suceda en la barra de un bar o en el universo digital… ¿No habitamos, acaso, ambos espacios indistinta y, muchas veces, simultáneamente?

Es decir: no parece un buen criterio contraponer la influencia de los Medios convencionales a la de los medios sociales. Si acaso, serían sumables. ¿Por qué, entonces, hoy se le llena a todo el mundo la boca con la “gran influencia de los medios sociales” en la reputación de las empresas? Porque es más fácil medir el grado de influencia en el mundo online que en offline, así de simple.

Creo que he mencionado la palabra fetiche: medir. Y debería haber sido más profesional: analizar. En fin: el viejo dilema de la cantidad y la calidad. Porque, y se lo aseguro desde una Firma en la que lo comprobamos a diario, tanto las acciones de RR. con los Medios en positivo como las reactivas están condenadas al fracaso, a unos pobres resultados como poco, si no se establece un previo análisis de los Medios, sociales o convencionales, que pueden tener influencia en una corporación, una marca o un producto.

Por Jesús Ortiz, consultor sénior de Estudio de Comunicación España

@JesOrtizAl

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