¿Derecho al olvido?

Hay muchos ciudadanos, pero también muchos periodistas y medios de comunicación, que mediante artículos y editoriales están defendiendo el derecho al olvido en Internet al hilo de nuevas propuestas legislativas de la Comisión Europea. Algunas decisiones judiciales incluso han requerido a los buscadores que dejen de indexar informaciones o datos que en su día han sido publicados on line y que aparecen por lo tanto en los resultados de las búsquedas.

La verdad es que esta derivada de ese nuevo derecho que se reclama, me suscita inquietudes y preguntas. La primera es: ¿por qué el derecho al olvido se debe aplicar a los buscadores y no a las fuentes originales de la información? Si un periódico ha publicado un reportaje que con el tiempo me mortifica, ¿por qué tendrían que ser los buscadores los responsables de cargar con la tarea de alterar las búsquedas para que esa información disponible en la red no aparezca en sus resultados? ¿No sería más lógico que sean los medios de comunicación online los que retiren la información original si tal derecho al olvido existiera?

Sin embargo, si avanzáramos por esa vía toparíamos de frente con la conculcación de otro derecho fundamental: el derecho a la información. Pero, ¿no resulta un tanto farisaico cargar contra los buscadores para que se dé la circunstancia de que la información “libre” esté disponible pero no se puede encontrar porque no se indexa?

A mi me parece que promulgar nuevos derechos es un asunto extremadamente complejo y delicado. Personalmente, prefiero que la protección del individuo dependa de un único derecho ya acuñado. Es decir, si una información o un reportaje transgrede el derecho al honor o a la intimidad o transmite información falsa debe ser sancionado en el momento en el que se publica a instancia del perjudicado y, en los medios on line, debe ser borrado. Si, por el contrario, la información es real y no conculca ninguno de los derechos del ciudadano referido, no creo que el correr del tiempo le acabe dotando de un nuevo derecho para que lo que un día era legal deje de serlo.

No obstante, si llegamos a decidir que queremos consagrar un nuevo derecho, el derecho al olvido, deberíamos desarrollar su protección dentro de los esquemas de la lógica y, al menos la mía, me dicta que el olvido no puede ser cosa sólo de los buscadores, sino de las fuentes de información ya sean medios de comunicación, boletines oficiales, blogs o cualquier otro medio. Lo contrario es algo tan antiguo y tan injusto como echarle la culpa al mensajero.

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