Desinformación para dummies y la respuesta de la comunicación corporativa

¿Quién no ha oído el término desinformación en los últimos meses con una constancia prácticamente diaria? Pero, ¿qué significa realmente? Para los dummies (sin ofender) desinformación es básicamente información falsa o errónea difundida con un objetivo concreto por un emisor difícilmente identificable. Y según multitud de estudios, hoy en día se prodiga como la pólvora a través de redes sociales, mensajería instantánea e internet.

La desinformación responde a intereses específicos y, aunque no todo es desinformación, tampoco estamos libres de ella. De hecho, la Comisión Europea ha puesto en marcha una página web que ofrece pautas muy sensatas para detectar este tipo de noticias y lo plantea como una medida crucial en la lucha contra el coronavirus (“Comprueba la fuente. ¿Te parece que te están engañando? Comprueba la noticia. ¿Está cubierta por más de una fuente? Comprueba la intención. ¿La noticia ha sido propagada por un bot?) y es que una cosa está clara, hoy en día nos toca a cada uno de nosotros convertirnos en “verificadores de fiabilidad”.

A partir de ahí: ¿no estamos abusando del concepto y vaciándolo de sentido? Es importante llamar a las cosas por su nombre y, sobre todo, no recurrir a determinados conceptos para explicar otro tipo de fenómenos, más relacionados con cuestiones ideológicas o de perversión de la práctica informativa mediática.

En este sentido, creo que no podemos caer en el argumento de que “ningún medio es fiable” o del manido “todos mienten” porque esa es precisamente la incredulidad mal entendida que favorece que los grupos o intereses que promueven las noticias falsas cobren más fuerza y poder. Sí podemos fiarnos de los Medios de Comunicación. No serán perfectos, pero – a grandes rasgos- siguen unas pautas de verificación de la información. Y, en parte, está en nuestra mano discernir qué Medios ofrecen más garantías y cuáles menos.

En todo caso, y llevándolo al terreno de la comunicación corporativa: ¿cuál será nuestro papel en este nuevo contexto si queremos dar a conocer la realidad de una compañía y que su reputación sea fuerte, sólida y estable? En tanto que sabemos que frente a la desinformación sólo hay un antídoto, los datos contrastados, tenemos que conseguir ser una fuente todavía más fiable. La transparencia, las cifras y los hechos veraces y bien explicados serán nuestras armas para ser reconocidos como un elemento constructivo y de confianza entre todos nuestros stakeholders. 

Por Cecilia Díaz, consultora en Estudio de Comunicación

@Ceciliadiazmart

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