Días “De..” ¿efectividad real o golpe de efecto?

Para no confundir al lector y dejar clara mi opinión desde las primeras líneas diré que no creo en la celebración de Días “De…” como forma de buscar soluciones a ciertos problemas.

La pasada jornada del día 8 de marzo ha sido calificada por partidos políticos y medios de comunicación de todas las tendencias como histórica.

Bajo el lema, “si nosotras paramos, se para el mundo”, sindicatos, colectivos feministas y entidades sociales organizaron una jornada de huelga y de concentraciones populares en todas las ciudades españolas. Cientos de miles de personas vistieron de violeta, color que representa el movimiento feminista, ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao o Valencia.  En estas ciudades se celebraron manifestaciones masivas que mezclaron lo reivindicativo y lo festivo. Según los sindicatos CCOO y UGT, 5,9 millones de trabajadores (mujeres y hombres) secundaron los paros parciales de dos horas por turno.

Por sectores, la huelga tuvo especial protagonismo en el mundo educativo. La huelga tuvo un seguimiento del 60%, según los sindicatos, entre las trabajadoras de la administración pública, la enseñanza, la sanidad y la industria, si bien fue más significativa en las grandes empresas y más reducido en las medianas y pequeñas. Es interesante señalar que el tejido empresarial español está formado mayoritariamente por PYMES.

En la hostelería y el comercio tuvo escaso seguimiento. La mayoría de tiendas, bares,  restaurantes y alojamientos abrieron con normalidad al público, incluso en el centro de las grandes ciudades. Los datos de los grandes almacenes, como El Corte Inglés, reflejaron un  escaso 1% de huelga entre sus trabajadores.

Tampoco el consumo eléctrico, el indicador de impacto más empleado en las huelgas ante la disparidad de datos de sindicatos, empresarios y Gobierno, notó mucho la incidencia.

Eso sí,  algunas mujeres en posiciones de liderazgo quisieron hacer visibles sus “opiniones”. La Vicepresidenta del Gobierno, la Presidenta del Congreso de los Diputados o presidentas autonómicas como la de Sevilla, Madrid o Baleares, así como las y los portavoces de todos los partidos han destacado la importancia de luchar por la igualdad entre hombres y mujeres.

Se podría concluir que si bien el llamamiento a celebrar una jornada de huelga no tuvo un impacto significativo en la economía real española, el 8 de marzo de 2018 sí tuvo un impacto simbólico incontestable, todo un golpe de efecto nacional e internacional. Cualquier campaña de comunicación habría deseado conseguir estos efectos.

Pero, quiero formular  una pregunta sincera para la reflexión: ¿Celebrar el Día “De..” abre vías de solución a ciertos problemas? o ¿es solo una oportunidad para que algunos colectivos e individuos aparezcan como promotores, redentores o defensores de algo que no tienen presente ningún otro día del año, incluido el memorable Día “De…”?

Por Juana Pulido, Directora de Estudio de Comunicación España.

@juanapulido

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