El alma en el email marketing

Ahora que toca repensar, repensemos una de las herramientas más habituales para la comunicación de marca o producto que utilizamos hoy en día con las compañías: el email marketing. Esta es una de las prácticas de relación con los públicos objetivo que se pone en marcha sin apenas discusión: estar en la bandeja de entrada de nuestro cliente o cliente potencial es una oportunidad indiscutible para fidelizarlo o captarlo.

En principio es un sistema simple: hay que localizar la dirección de correo, y enviar con cierta periodicidad un email con contenidos variados. Ahora bien, en el cómo del email marketing es donde empiezan a surgir las complicaciones. No basta con llegar a esa bandeja, hay que conseguir que el destinatario abra el email y, sobre todo, que lo lea. Y claro, que lo lea con interés y atención.

Para dar con el “cómo”, las empresas incorporan cada vez herramientas de análisis y segmentación más sofisticadas. Gráficos e infografías originales y visualmente muy atractivos. Vídeos con producciones elaboradas y costosas. Diseño responsive. Encuestas. Sistemas de marketing automático…  Todo eso está muy bien. Sabemos que la personalización es una de las claves de funcionamiento de este sistema; que cuanto más original sea nuestro diseño más capacidad de llamar la atención; que el vídeo es el lenguaje de este siglo…etc. etc.

Pero, desde mi punto de vista, lo fundamental, lo que no podemos perder jamás de vista cuando enviemos un email de este tipo son las dos siguientes cuestiones: ¿contamos en este correo la razón por la que nuestros productos o servicios son los mejores para cubrir una necesidad que existe en su empresa- o en su vida- y van a ayudarles a satisfacerla plenamente? Y la segunda: ¿estamos redactando textos con alma y creatividad, textos que cuenten historias de quiénes somos y de por qué hacemos lo que hacemos?

Creo que, más allá de los algoritmos, más allá de las plataformas de envío altamente tecnologizadas, incluso más allá de la gran inversión en diseño o video, tenemos que llegar a la bandeja de entrada con gracia y creatividad y con verdadero interés por conectar y resolver problemas.  Lo demás serán complementos que ayuden, pero no serán la clave para que nuestro receptor abra el email y, además, lo lea interesado.

Y, por supuesto, esto tiene que ser parte de un todo en nuestra estrategia de comunicación, uniforme y homogénea, en la que la compañía responda con coherencia a sus valores y su propósito de marca.

Por Cecilia Díaz, Consultora senior de Estudio de Comunicación

@ceciliadiazmart

 

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