El disputado voto del Señor Cayo

La campaña para las elecciones generales del próximo 20 de diciembre en España está suponiendo, a juicio de todos los expertos, un cambio en el modo de dirigirse y comunicarse con el electorado. Alguna de las claves puede estar en los resultados que están arrojando encuestas como la publicada recientemente por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Ésta muestra algunas cuestiones interesantes: la aparición de nuevos partidos políticos, los denominados emergentes, han modificado el mapa electoral español; existe aún un importante porcentaje de electores, algo más del 40%, que a falta de unas pocas semanas de la votación, no tiene decidido su voto; la Ley D’Hont puede tener una enorme importancia en el resultado final de las elecciones por la cuestión de los “restos”, que pueden suponer la determinación de a quién corresponde un diputado en una o varias provincias.

Todas estas cuestiones están suponiendo cambios en las estrategias de comunicación o de campaña de los diferentes partidos. La importancia de los grandes mítines, dirigidos fundamentalmente a convencidos o la difusión masiva de un mensaje concreto a través de la señal de radios y televisiones, está transformándose para dejar paso a una “personalización” de las campañas. Hoy, los mensajes se segregan y se transmiten a los colectivos que pueden decantar el voto hacia una opción política concreta. El mensaje ya no es global sino que se adapta a los públicos objetivo. Así, en los últimos días hemos visto como Rajoy jugaba al dominó en un pueblo castellano, acercándose a un target concreto de la población, o ha acudido a uno de los programas estrellas de la TV. También vemos como Ciudadanos se decanta por las ciudades donde puede encontrar su “caladero” de votos; o Podemos se centra en lugares donde recogió un buen número de votos en las pasadas elecciones. Y así, aunque salvando alguna distancia, nos encontramos en una situación similar a la descrita por Miguel Delibes en su libro “El disputado voto del señor Cayo”, publicado hace 40 años, en el que unos jóvenes militantes de un partido político llegan a un pueblo habitado por dos únicos habitantes para conseguir atraer su voto.

Esa personalización de los mensajes no es exclusiva de la política. Las nuevas tecnologías y los nuevos hábitos de consumo de información están propiciando que medios y empresas estén tratando de acercarse a sus audiencias o a sus clientes centrándose en los intereses concretos de sus públicos objetivo.

Para Gerardo Miguel, consultor sénior, Estudio de Comunicación España.

@GerardoMiguelb

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