El rumor y las celebridades

¿Qué tienen en común la muerte de AmyWinehouse y la de Whitney Houston? Que antes de que las autoridades den a conocer las causas de su muerte, la gente ya dictó su veredicto.

Ante la falta de una versión oficial y un dictamen legal que determine las causas de la muerte de alguien, los rumores corren tan rápido y en distintas direcciones, que en seguida la gente ya tiene su propia y absoluta verdad: ¡Fueron las drogas! ¡Fue asesinato! ¡Se suicidó la pobre! Y así cientos de conjeturas tomadas como verdades absolutas dejando atrás, y por mucho, a la versión oficial, a la verdad legal y a los hechos tal como ocurrieron según las investigaciones de peritos en cada una de las materias.

En el manejo arbitrario de la información, se trafica con las palabras perversamente, se juega con la reputación e imagen de las personas. Nada más es cosa de mezclar un poco de verdad con mucha falsedad, y si a esas verdades a medias les añaden comentarios malintencionados, potencian las mentiras hasta convertirlas en verdades únicas y absolutas.

Seguramente, segurísimamente, para cuando las autoridades den a conocer los resultados de la causa de muerte, la gente en todo el mundo no sólo tendrá ya su propia verdad sino que en paralelo rechazará cualquier otra versión incapaz de cambiar su opinión.

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