El valor añadido del buen periodista

Creo que hace ya mucho que poca gente dice “valor añadido” porque, después de un uso intensivo de esta feliz expresión, quedó tan roma y desgastada que ya no significaba nada. Sin embargo, yo quería escribir hoy sobre el valor añadido del buen periodista y hacerlo a raíz del curioso concurso organizado por la NPR americana en el que un curtido reportero, Scott Horsley, y un robot de nombre WordSmith compitieron para ver “quien” de los dos era capaz de redactar más rápido y mejor una noticia de índole económica sobre los resultados de una compañía.

Desde hace ya tiempo la utilización de robots para la redacción de noticias es una amenaza-promesa de las agencias de noticias para, fundamentalmente, ahorrar costes. Creo que la Associated Press fue la primera en hablar del asunto hace cerca de un año y, desde entonces, sin bombo ni platillos, más organizaciones están experimentando con ese modelo.

No quiero mantener a nadie en el suspense así que, sin más dilación, diré que la competición fue ganada en rapidez por el robot –que tardó dos minutos en redactar su noticia- pero las votaciones se inclinaron del orden de 10 a 1 a favor del periodista que, pese a ser más lento, –tardó siete minutos en redactar la pieza- ganó por goleada en cuanto a estilo y agilidad se refiere.

Aunque me parece casi un milagro de la inteligencia artificial el hecho de que un robot sea capaz de extraer datos de una nota de resultados y componer con ellos una noticia no sólo coherente sino totalmente correcta en dos minutos, creo que la comparación entre los textos del robot y del periodista pone de manifiesto el gran valor añadido que un buen profesional del periodismo aporta a su trabajo.

Hace varias décadas, cuando me encontraba en la facultad de Periodismo, escuchaba con horror al catedrático de Redacción Periodística afirmar que la redacción periodística no era otra cosa que poner un sujeto, un verbo y un predicado, uno detrás de otro, de manera que tuviera un sentido. Aquella afirmación coincide exactamente con lo que hoy son capaces de hacer los robots especializados. Sin embargo, el buen periodismo es algo más que eso y saber escribir y saber contar las cosas con intención y gracia –ahora muchos lo o llamarían storytelling- es algo que distingue el trabajo de los profesionales y que no se encuentra presente ni en el llamado periodismo ciudadano ni tampoco en el trabajo de los robots … al menos de momento.

 

 

Por J. Alberto Mariñas, Socio de Estudio de Comunicación. Madrid

@amarinas

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