Empiezan las olimpiadas… del patrocinio #RSC

Lo que para la inmensa mayoría es la resaca de los juegos olímpicos, para un selecto grupo de deportistas constituye el pistoletazo de salida de su verdadera carrera personal en la que quien gana se lleva la plata, o sea la pasta, el vil parné.

En realidad, los 20.000 euros por medalla olímpica no son más que “peanuts” para aquellos deportistas a quienes junto con la medalla les cuelgan del cuello un contrato de patrocinio con números que llevan tras de sí seis ceros redondos como seis soles. Es el caso de Bolt o de Phelps, los dioses que más brillan en el olimpo olímpico y que ahora protagonizan anuncios para Puma o Louis Vuitton respectivamente con recompensas de  20 y 7 millones de dólares según informan varios medios de comunicación, entre ellos Expansión y Financial Times.

Me llama la atención que, finalizadas las retransmisiones y cuando algunos deportistas como el propio Phelps dan por finalizada su carrera deportiva, uno de los criterios de los patrocinadores para conocer la ley de sus metales consiste en echarle un vistazo a su cuenta de Twitter y contar el número de seguidores que los adorna, “tanto tienes tanto vales” que rezaba el dicho español sin saber que se anticipaba a las redes.

Aunque resulte llamativo no deja de ser otra constatación de que las redes sociales se consolidan como una herramienta más del marketing personal y corporativo.

Por J. Alberto Mariñas, socio. Estudio de Comunicación.

@amarinas

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