¿Por qué necesitamos que los empleados valoren la comunicación interna?

Estamos en la era de la transparencia que aporta la multiconexión, la fluidez que da la digitalización y la conectividad que ofrece la movilidad. Estos cambios, amparados en la tecnología, son cambios sociales de gran alcance: una sociedad con más posibilidades de participar y colaborar, de movilizarse en torno a intereses comunes a través de las redes sociales, de relaciones basadas en la transparencia y con altos niveles de confianza hacia personas que apenas conocemos.

Todo esto es cierto, pero no parecen ser palancas suficientes para que las empresas transformen su manera de entender cómo los empleados nos comunicamos dentro de una organización y, sobre todo, cómo deberíamos cambiar nuestra manera de relacionarnos. ¿Por qué necesitamos cambiar dentro de las empresas y cómo hacerlo?

Decir que lo necesitamos por coherencia con lo que hacemos fuera es un argumento racional pero no suficientemente movilizador. Todos sabemos que en la sociedad conviven clientes y empleados -estos últimos también forman parte del primer grupo y de las propias empresas en sectores de gran consumo, utilities,…-.  No hay «dentro» y «fuera» en una empresa. Es cierto, pero nos sigue costando cambiar. Quizás debemos decir que es porque tenemos dinero (tangible) y reputación (intangible) por ganar.

La digitalización del trabajo, por medio de plataformas en las que la información y el conocimiento están más cerca de los profesionales, mejora la productividad de los empleados.

La posibilidad de que los empleados pueden fácilmente contactar y dialogar con aquellas personas con las que trabajan a diario en diferentes países sin necesidad de moverse de su sitio, crea inteligencia colectiva e incrementa la eficiencia.

La oportunidad de dar tu punto de vista sobre temas que afectan a tu trabajo y a tu empresa a personas que no conoces directamente o incluso a tu CEO, incrementa la posibilidad de dar visibilidad a ideas y talento y facilita la innovación.

Todo ello, gestionado desde modelos de dirección de personas más abiertos, colaborativos, generadores de confianza, supone una experiencia de trabajo más enriquecedora; una experiencia de trabajo que aprecias y no quieres perder y a la que vas a querer defender.

Pero dentro de las empresas sigue habiendo empleados con hábitos aprendidos, espacios ganados y que ahora no quieren perder.  ¿Qué hacemos con ello?

Poner la maquinaria a funcionar. La tecnología es un agente de cambio que progresivamente irá cambiando las organizaciones, es decir, a las personas. Tengamos la certeza de que no hay marcha atrás. Busquemos empleados aliados en las áreas tecnológicas y vayamos inoculando el virus de la transparencia y la colaboración. La sociedad no cambia de golpe. Las empresas tampoco. Paciencia y rumbo, hay mucho que ganar.

Por Concha Gómez, Directora del área de comunicación interna en Estudio de Comunicación España.

@Concha_Gomez

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