Gestión del talento y comunicación interna igual a rentabilidad

Desde hace décadas cuando una empresa quiere motivar a sus empleados les lanza arengas sobre lo importante que es el trabajo en equipo, sobre lo crucial que es el trato al cliente y la venta cruzada de productos para incrementar la facturación y, lo que es más importante, los márgenes para empresarios y accionistas.

Muchas de esas empresas creen que porque durante esas arengas les den el turno de palabra a sus empleados ya están haciendo comunicación interna, y que además están gestionando correctamente el principal valor que tienen las empresas, que no es otro que su fuerza laboral.

La crisis nos ha enseñado muchas cosas, algunas ciertas y otras que sólo convenía hacer creer. Convenía que todos creyéramos que somos prescindibles, que cualquiera puede venir a cubrir nuestro puesto y lo que es mejor aún, quizás por la mitad de nuestro salario. Sin analizar en profundidad lo que esto significa podría llegar a ser cierto.

Pero, ¿qué pasa en empresas de servicios o en las que el khow how es el verdadero valor de la compañia? Muy sencillo, el know how lo tienen los empleados, los buenos empleados, y si no reciben ningún tipo de refuerzo positivo (término muy frecuentemente acuñado por psicólogos, especialmente por los conductistas) la motivación y, en consecuencia, la productividad se viene abajo. Tras esto pueden pasar dos cosas: una que el trabajador busque nuevos horizontes, en cuando les surge una oportunidad, donde crea que va a ser mejor tratado o que, simplemente, considere que para lo que le valoran bastante hace.

Los buenos gestores, los que se preocupan por la gestión del talento interno, no sermonean a sus empleados, les dan herramientas para mejorar el desempeño de sus funciones y, además, les crean verdaderos cauces de comunicación para que puedan hacer llegar a sus jefes y compañeros ideas que pueden mejorar el negocio.

Y esto por suerte no es algo nuevo, Juan Arena, el que fuera Presidente de Bankinter y hoy Presidente de la Fundación Seres, ya dijo en 2006 al diario El País  que “está volcado en lo que él denomina la gestión del talento. Para ello aplica herramientas específicas para detectar a los empleados más preparados, se comprueba si se les sube el sueldo adecuadamente (…) a nosotros sólo nos salva hacerlo bien todos los días”, comenta. En su opinión, una prueba de que no van mal es que tienen la ratio de abandono de clientes más baja del sector, entre el 5% y el 6%”.

Según se desprende del informe Global Human Capital Trends 2015 elaborado muy recientemente  por Deloitte, y con la colaboración de más de 3.300 responsables de recursos humanos de 106 países del mundo: la falta de compromiso de los trabajadores con los valores y objetivos de sus empresas supone el mayor desafío al que se enfrentan las compañías en el entorno de los recursos humanos. Quizá esos gestores de Recursos Humanos deberían considerar la posibilidad de trabajar de la mano con expertos en Comunicación Interna para abordar de forma coordinada un problema que a la larga repercute en la cuenta de resultados de las compañías.

No sería erróneo, por tanto, concluir que gestión del talento + comunicación interna= rentabilidad.

Por Juana Pulido, consultora sénior de Estudio de Comunicación 

@juanapulido

 

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