Impactar en los empleados, aunque para ello el CEO deba tirarse por la ventana

Es posible que hayáis visto la noticia: El CEO de una empresa de software, tras reunir a sus empleados para “agradecerles el buen trabajo del último año”, termina su intervención tirándose por la ventana del edificio.

Escenificaciones impactantes de los CEOs ante sus empleados como esta tienen precedentes. Podemos recordar al presidente del banco holandés ABN AMRO – exministro de Finanzas de su país, por más señas-,  vestido de ‘drag queen’ en la convención de empleados de 2014 para mostrar las lecciones que se podían extraer de la gestión de un prostíbulo para superar la crisis bancaria.

Sugiero cuatro aprendizajes a partir de estas situaciones:

  1. El extraordinario potencial de comunicación que reside en el comportamiento de los líderes, en especial cuando estos se atreven a romper los límites de lo esperado, sea en eventos tipo “convención de empleados” o en su comportamiento cotidiano. Las personas que ocupan posiciones directivas en las organizaciones deben ser conscientes de que tanto con su discurso como con su comportamiento definen el espacio de lo importante y de lo posible ante sus empleados.
  2. Los empleados de las organizaciones que hemos citado tardarán en olvidar lo que hicieron sus CEOs en esos eventos. Ahora bien, estas escenificaciones atrevidas conllevan el riesgo de que su propio impacto oculte o deje en un segundo plano el mensaje para las que se construyeron. No puedo saber ni qué objetivos se pretendían ni qué aprendizaje obtuvieron los empleados de estas dos empresas, pero espero que en ambos casos lograran evitar que el evento se convirtiera en inolvidable por su forma y en inaccesible o prescindible en cuanto a su significado. Cuanto más impacto alcanzas, más necesitas asegurar el “tiro”.
  3. ¿Tan difícil es interesar a los empleados como para tener que recurrir a puestas en escena tan “creativas”? No lo creo. En mi opinión, los empleados tienen interés sobre aquellas cuestiones de la empresa que les afectan o que les permiten comprender mejor el contexto en el que trabajan. Lo que les aburre es el discurso unidireccional nacido en la Dirección y que solo responde a sus necesidades e intereses particulares.
  4. Finalmente, ¿tendría sentido hacer algo así en mi organización? Cada uno de nosotros solo podrá responder a esa pregunta cuando tenga claramente identificados los objetivos pretendidos y los límites que desea romper. Lo que estos dos casos nos muestran es que la creatividad y el atrevimiento son recursos muy eficaces, siempre que estén bien alineados con lo pretendido. La escenografía ha de estar al servicio del impacto racional y emocional que estamos buscando.

Por Pablo Gonzalo, director de Comunicación Interna de Estudio de Comunicación España.

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