La Comunicación de los clubes de fútbol

Publicado el 29 mayo, 2012 en Artículos


Estrategia, 29/05/2012.-
 Del mismo modo que la gente suele reparar en la importancia de la salud cuando la pierde, muchas empresas e instituciones descubren la necesidad de una buena comunicación sólo cuando sus públicos de interés se convierten en detractores y los medios periodísticos en críticos despiadados.

Si bien la mayor parte de las compañías en Chile cuentan hoy con importantes recursos (internos y externos) para evaluar, planificar y gestionar la comunicación corporativa en sus diferentes ámbitos, sorprende que casi ningún club de fútbol chileno disponga de un Plan Estratégico de Comunicación, y que el trabajo comunicacional que llevan a cabo se limite a cuestiones rutinarias, como prestar soporte al partido de la semana, preparar las acreditaciones y atender a los periodistas que asisten al estadio, responder a los requerimientos de los medios, organizar ruedas de prensa, o elaborar contenidos para la página web del club.

La comunicación de un club de fútbol no se puede circunscribir exclusivamente a la cancha y al partido de la jornada, porque si bien es verdad que es en el estadio en donde se desarrolla este singular espectáculo de masas, no es menos cierto que existe una realidad que trasciende el rectángulo de juego.

Un club de fútbol no puede ser un mero espacio físico que congregue a jugadores, técnicos, dirigentes e hinchas, con un único objetivo: ganar a toda costa. No. Un club de fútbol tiene que ser una institución con señas de identidad propias; con principios, valores y normas de conducta claras asumidas por toda la organización y visibles en los comportamientos de todos sus integrantes, tanto dentro, como fuera de la cancha. Una institución, además, que cuenta –que tiene que contar- con un proyecto empresarial, deportivo y social de largo plazo, que despierte confianza y adhesión, más allá de los resultados. No hacerlo así, es jugarse la credibilidad a los triunfos y a la obtención de títulos. Y esa es una apuesta muy arriesgada, por no decir suicida.