La imagen sí importa, ¿o no? Vladimir Franz, el político tatuado

Que un país otrora miembro del pacto de Varsovia celebre elecciones democráticas, como es el caso de la República Checa, afortunadamente ya no es noticia; pero sí lo es que entre sus tres principales candidatos figure un hombre tatuado de los pies a la cabeza, que más parece salido de una película de ciencia ficción que preparado para dirigir los destinos de más de 10 millones de checos.

Vladimir Franz, tercero en la carrera presidencial en las elecciones que se celebraron en enero en el país centroeuropeo, no ofrece ni de lejos la imagen de un político convencional, que además de velar por los intereses de sus compatriotas y conducir a su país por la senda del crecimiento y el desarrollo sea la cabeza visible en cumbres internacionales, tomas de posesión de jefes de Estado, reuniones de los presidentes de los Estados miembros y demás saraos internacionales en los que la etiqueta exige vestirse con traje y corbata.

Pero esto no parece importar demasiado a los seguidores de este profesor de universidad de 53 años, licenciado en derecho, pintor y compositor de música, que se ha hecho sin ninguna dificultad con el aval de 75.000 personas, (con 50.000 hubiera tenido suficiente para presentarse a candidato).

Es éste un caso digno de estudio en las facultades de comunicación por la controversia que desata: ¿acaso están equivocados los 75.000 checos que le apoyan en su carrera presidencial?; qué es más importante, ¿su aspecto externo o los son sus dotes, su valía profesional y su programa de gobierno?

La prensa internacional, que le ha dedicado ya mucha más atención de la que le haya prestado a anteriores candidatos en igualdad de condiciones, lo ha calificado de atípico, pintoresco y llamativo. Algunos no han dudado en apodarlo “Avatar” por la similitud  de su apariencia con el protagonista de la taquillera película del director James Cameron.

¿Se lo imaginan pasando revista a las tropas como anfitrión ante cualquier otro mandatario de visita oficial en Chequia?, ¿o en la foto de familia de jefes de Estado tras una cumbre en Bruselas? Pues un buen número de jóvenes de su país, hartos de corrupción y promesas incumplidas de sus gobernantes, parece que sí y esto es un aviso para navegantes en toda regla, ya que se está produciendo un agrandamiento de la brecha generacional en cuanto a lo que a imagen se refiere y parece que a esos grupos de generaciones más jóvenes el traje y corbata les deja fríos.

Esos cambios en cuanto a lo que importa y lo que no en el perfil de los aspirantes a gobernantes, nos obligará a reflexionar a medio plazo sobre nuevos parámetros de imagen y nuevos indicadores para medir la reputación.

Franz no se pudo hacer con la presidencia de Chequia, pero es innegable que el hecho de haber llegado hasta donde lo ha hecho en esta carrera electoral supone un triunfo para él y una revolución del concepto de la imagen que un político debe o no tener.

Por Ana Pereira, consultora senior. 

@anabepereira 

Una respuesta a “La imagen sí importa, ¿o no? Vladimir Franz, el político tatuado”

  1. Javier dice:

    Interesante artículo.
    Creo que este caso demuestra la importancia de la imagen, y la importancia que puede tener para llamar la atención. Si no tuviera esa imagen, ¿Sería tan conocido?

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