La política en los tiempos de Twitter

Hace ya tiempo que Twitter se convirtió en herramienta imprescindible de la comunicación política. Las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2008, que otorgaron a Barak Obama la Casa Blanca, figuran ya en los manuales de comunicación como el despegue y entronización del microblogging en la contienda política.

Ocho años después, Twitter está encumbrando en el carrusel electoral estadounidense a una controvertida figura que está haciendo de esta herramienta su principal arma de comunicación política, desplazando a otros métodos más convencionales. Con el mismo estilo que caracteriza sus incendiarias intervenciones, los tuits del candidato en las primarias del Partido Republicano, el millonario Donald Trump, son agresivos, vitriólicos, excesivos, ofensivos, sí, pero engrasan a la perfección las bielas de su poderosa maquinaria electoral.

Su cuenta @realdonaldtrump, abierta en 2009, ha ido escalando progresivamente seguidores a pasos agigantados hasta acumular más de 6,5 millones, y las listas de sus tuits más ofensivos o más controvertidos se han convertido ya en un lugar común en los Medios de Comunicación. Pero, lo extraordinario es sobre todo el apabullante número de retuiteos y menciones que consiguen sus mensajes.

Como pez en el agua, Trump navega por las procelosas aguas de Twitter con apabullante destreza, aprovechando y tensando al máximo los atributos de esta plataforma (velocidad, instantaneidad,  capacidad de réplica) para situarse, incluso con la descalificación, el insulto o el sarcasmo, en la misma frecuencia de onda que su electorado: la clase media blanca descontenta y magullada tras años de crisis.

Prestigiosos diarios como Washington Post o The New York Times (http://goo.gl/nxzXpO) han analizado hasta el mínimo detalle el número, frecuencia, carácter y contenido de los tuits del magnate estadounidense. La utilización que hace de palabras y conceptos muy básicos, su visceralidad y su simpleza. Y su eficacia. En el otro extremo de la corrección política, los mensajes de Trump son persuasivos, pero, lo que es más importante, consiguen conexiones emocionales con su público objetivo, afianzando sus posibilidades en la nominación de julio.

Por Adolfo Lázaro, consultor sénior de Estudio de Comunicación España.

@alazaro_m

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