Malos tiempos para la lírica. Malos tiempos para retorcer la verdad

Como decía la canción del grupo gallego “Golpes Bajos” son “Malos tiempos para la lírica”. No son momentos para jugar al despiste, para pretender que somos o para tratar de retorcer la verdad.

Lo creamos o no, todos nos encontramos en una situación de profunda crisis. Crisis económica, sanitaria, educativa y también de valores. Queremos que nos salven de la pandemia, de la caída libre de la económica, de la pérdida de miles, quizás de cientos de miles de empleos. Pero nos aferramos a fórmulas caducas en las que “vestir al muñeco” es más importante que la transparencia, la claridad o simplemente la honestidad.

Algunos creen que por adornar la realidad por la que pasan las empresas o las instituciones, se convertirán en mejores y más valorados directores/as de comunicación. Pero, señores y señoras directores de comunicación, con ello solo pondrán en riesgo a los gestores y por ende a las propias empresas o instituciones para las que trabajan, y quien sabe si a ustedes mismos.

Con todos mis respetos un director/a de comunicación es solo alguien más en un engranaje complejo. Hay quien cree que puede cambiar la precepción de los que le escuchan. Quienes están absolutamente convencidos de la incapacidad de los otros para el análisis y que por supuesto van a creer todo aquello que se les ocurra decir: que son los que más ayudan a sus clientes en la recuperación (¿qué recuperación por cierto?); que son los más responsables en las comunidades en las que trabajan; los más sostenibles; que sus empleados son, por supuesto, lo más importante, pero… ¿es todo cierto? Más valdría.

Porque efectivamente no son tiempos para la lírica. Los mercados van a pasar factura, los stakeholders (clientes, proveedores, empleados, entidades de crédito…) también lo harán y penalizarán los comportamientos poco éticos, entre ellos la falta de transparencia, de veracidad y los deliberados intentos de engañar.

Empleemos nuestros recursos, nuestras capacidades en apostar por fortalecer empresas e instituciones de dentro hacía fuera. Comuniquemos de forma eficaz y veraz y contaremos con el respeto, sino el apoyo, de nuestros interlocutores. Ampararse bajo el paraguas de la necesitad de posicionar empresa -o institución- y/o directivos aún a costa de llegar a  faltar a la verdad no va a funcionar. Es muy probable que al primero al que le pase factura es ese que no pasa de ser una parte del engranaje, que una vez creyó ser “piedra de toque”. Reivindiquemos esta profesión desde la honradez, desde el buen hacer, sin tratar de insultar la inteligencia de aquellos que igual que nosotros saben que la situación es difícil y que empresas e instituciones atraviesan momentos duros.

Por Juana Pulido, Asociada en Estudio de Comunicación España.

@juanapulido

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