No a la Comunicación sexista

Inés Arrimadas -lideresa de la oposición en Cataluña-, Andrea Levy -vicesecretaria de Estudios y Programas del PP-, Margarita Robles, número 2 de la lista del PSOE por Madrid- y Carolina Bescansa -secretaria de Análisis Político de Podemos- debaten hoy, 9 de junio, en televisión. Representan a los cuatro partidos mayoritarios y las cuatro, como indican sus nombres, son mujeres.

La verdad, no entiendo desde el punto de vista de la Comunicación la efectividad de esta selección, marcada obviamente por el sexo, partiendo de la base de que ninguno de sus cargos ni ocupaciones en los distintos partidos esté en la misma línea o categoría de responsabilidad. Ahora que todos los partidos y casi todos los ciudadanos hemos entendido la necesidad del cambio, de la regeneración y del rejuvenecimiento, de pasar de la memoria histórica y de mirar hacia delante, volvemos al colegio de monjas, con la faldita de cuadros, los calcetines y el pelo recogido, a mirar a los chicos del de enfrente, subidas a la valla.

En este siglo, en el que Hillary Clinton puede convertirse en la primera mujer presidente de los Estados Unidos, aquí en España nos dedicamos a hacer debates televisivos sexistas.

Me parece una iniciativa poco rigurosa en el ámbito de la Comunicación. No digo marketiniana, como es también el caso del publicado Programa de Unión Podemos al más puro estilo IKEA. Marketiniano, marketiniano, éste sí lo es. Pero si yo fuera directora de una cadena de TV me negaría a ofrecer este debate, como de segunda fila, previo al super debate del 13 de junio con los cuatro candidatos a la presidencia, todos hombres. Si fuera candidata, también me negaría, porque no creo que sea una casualidad que las cuatro sean hembras. Después de tanto insistir en los géneros: ciudadanos y ciudadanas, miembros y miembras (Uy, no me lo reconoce el ordenador…), jueces y juezas, etcétera, para demostrar que todos somos iguales y tenemos sitio, lugar y voto homogéneo, ahora resulta que lo somos tanto, iguales quiero decir, que nos dividen: vosotras por allí, étage 2; ellos por allí, étage 1.

Hace unas semanas, en una de las numerosas y asiduas sesiones de Formación de Portavoces que realizamos en Estudio de Comunicación, una portavoz, alto ejecutivo de una gran Compañía, preguntaba a nuestro Director de training si las normas a seguir que le había expuesto antes de empezar los simulacros ante los medios de comunicación eran iguales para hombres que para mujeres, la respuesta fue un rotundo SÍ. No hay distinción. Y eso creo yo, que no debe haberla.

Por Victoria Magro, consultora sénior de Estudio de Comunicación España.
@VictoriaMagro

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