No quiero ser una superheroína: la publicidad en el día de la mujer

Se ha puesto de moda: ahora todas las empresas están inventando campañas que ensalzan el valor de la mujer. Para ello buscan originalidad, impacto, viralidad… Todas quieren posicionarse para convertirse en referentes en la causa de la mujer por conseguir la igualdad con el hombre. A mí me parecen fuegos artificiales que, cada año, son más ruidosos. Además, opino que se están apoderando de una causa que no es suya o, al menos, no directamente. Pero hay que “subirse a la ola”.

No es que me parezca mal que las empresas hagan campañas para posicionar su marca por encima de las demás el 8 de marzo, porque, por lo menos, contribuyen a potenciar un clima general que permita avanzar más rápidamente en lo que realmente persigue la generalidad de las mujeres: la igualdad de oportunidades.

Estaría bien que, aparte de gastarse dinerales en campañas, publicaran comunicados anunciando que sus empleadas cobran lo mismo que sus empleados, o que permiten a los hombres disfrutar de permisos de paternidad en igualdad de condiciones que a las mujeres, u otras medidas que verdaderamente demuestren que la brecha entre ambos sexos se acorta.

Ya estamos viendo las primeras campañas dedicadas al día internacional de la mujer en 2019. Acabo de dar con una que pretende equiparamos con las superheroínas. Ya somos superheroínas, desde el momento en que, además de dedicar el mismo tiempo a trabajar que los hombres, nos hacemos cargo de la mayoría de las labores de la casa además de criar a nuestros hijos. Eso sin mencionar que la sociedad demanda de la mujer que luzca una imagen perfecta en todo momento (y si es sobre unos tacones que destrozan los pies, mejor). Es decir, que sacamos tiempo para todo y más.

Yo no quiero ser una superheroína. No quiero ser aplaudida por hacer el doble o el triple de cosas y al mismo tiempo lucir un pelo perfecto. Y desde luego que no quiero verme bombardeada por cientos de campañas que no son más que cortinas de humo. Quiero, como creo que quiere la mayoría de las mujeres razonables, ser tratada de igual manera que los hombres en todos los ámbitos de la vida. Quiero que la sociedad deje de distinguir entre hombres y mujeres y empiece a hablar de personas. Y, lo que más deseo, es que llegue un día en que se deje de “celebrar” el día internacional de las mujeres igual que se “celebra” el día internacional de las enfermedades raras o igual que no nos planteamos celebrar el día internacional de los hombres.

Soy optimista, creo que ese día llegará. Pero, mientras tanto, seguiremos padeciendo año tras año campañas absurdas que solo nos festejan por nuestra condición de nacimiento.

Por Estefanía Campos, directora en Estudio de Comunicación España.

@Ecampos1976

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