Nuevo periodismo, avalanchas y tormentas de arena

La publicación del reportaje multimedia Snow Fall por parte de The New York Times ha suscitado una avalancha de comentarios y valoraciones sobre el posible significado de su éxito del que dan fe cerca de 3 millones de visitas.

Se trata de un reportaje multimedia sobre una trágica avalancha que tuvo lugar el pasado mes de febrero en Tunnel Creek, Washington. El texto, que recoge información, relatos y entrevistas a decenas de protagonistas del suceso, va acompañado de grafismo, animaciones, vídeos y fotografías que ayudan al lector a hacerse una idea multifacética de la situación y sus personajes. En la elaboración del reportaje han tomado parte cerca de 20 profesionales y se ha realizado a lo largo de varios meses, consiguiendo una cantidad y calidad de información admirable. Yo personalmente lo definiría como una crónica de sucesos elaborada con la metodología  y el tempo del National Geographic, algo inusual para un diario.

Quienes quieren ver la botella medio llena afirman que ha nacido un género y que su éxito demuestra la viabilidad del periodismo en un tiempo convulso para la profesión. Desde luego Snow Fall  deja claro que el periodismo profesional con riqueza de medios a su disposición es capaz de elaborar un producto diferencial, totalmente inigualable por bloggers y demás esfuerzos voluntaristas. También evidencia que  un buen producto periodístico es capaz de llamar la atención de la audiencia y de cautivarla…al menos cuando se ofrece gratuitamente. Y ese es precisamente el talón de Aquiles de este nuevo héroe mediático, el modelo de ingresos. Snow Fall es bueno, muy bueno pero caro, muy caro.

Cuando la prensa dio sus primeros pasos hacia el fotograbado, allá por 1880, y fue capaz de publicar fotografías de acontecimientos actuales en sustitución de dibujos de los mismos, incorporó, como ha hecho ahora The New York Times, los avances tecnológicos para mejorar su producto. Sin embargo, en aquel momento había un modelo de ingresos (publicidad+venta de ejemplares) que permitía rentabilizar los nuevos gastos. Desgraciadamente, el caso Snow Fall  es distinto porque su triunfo se basa en el acceso gratuito y, pese a su éxito, la publicidad que incorpora es exigua.

Desgraciadamente, mi observación personal está carente de aliento. El periodismo es una hermosa profesión que le puede aportar mucho a la sociedad, pero la empresa periodística se encuentra en medio de una tormenta de arena que le impide distinguir cuál es el camino que la pueda sacar del desierto.

J. Alberto Mariñas, socio. Estudio de Comunicación. 

@amarinas

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