ONLINE: Daños colaterales en internet

La confirmación de la facilidad de acceso ilegal a datos en Internet ha hecho perder una buena parte de la confianza en la red, donde el usuario creía tener protegidos sus datos y su información más íntima y ahora descubre que esa seguridad nunca existió.

Como suele suceder, ya hay quien ha hecho el cálculo del impacto que esto supone, nada menos que 130.000 millones de euros hasta 2015, según  las empresas gestoras y comercializadoras, sólo en lo que afecta al comercio de datos que se mueve por la red. Pierden sin duda los mercaderes del Big Data, y no está claro quién gana.  Lo cierto es que la alarma ha sonado y que muchos internautas empiezan a sentirse incómodos en la ciudad alegre y confiada en la que creían vivir.

Porque resulta que sí, que nuestros datos están tan desprotegidos, que quedan al alcance de quienes comercian con ellos o de quienes se dedican al espionaje y, probablemente, al de algunos desaprensivos más. Datos que provienen del acceso a portales, redes sociales, envío y circulación de facturas, relaciones personales y comerciales y hasta de denuncias de tráfico.

Hace unas semanas un magnífico reportaje de los informativos de TVE ponía el foco sobre este asunto con una visión muy alejada y menos optimista  de la que se viene dando actualmente. A la facilidad e impunidad de acceso por parte de la NSA y otros ciberespías, denunciada por este informativo, ha venido a sumarse posteriormente la sanción que la Agencia Española de Protección de Datos ha impuesto a Google. Por decirlo con mayor exactitud, han sido tres infracciones sancionadas con 300.000 euros cada una, con un total de 900.000 euros.

Hay que poner atención a estas tres infracciones por “vulnerar gravemente los derechos de los ciudadano” y más cuando, para comprobar estas prácticas, se está investigando también en Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y Holanda. La investigación en este último país, aún no concluida, revela que Google utiliza una red invisible para captar y almacenar datos personales de los usuarios sin su conocimiento ni autorización.

La Agencia de Protección de Datos española señala que la conducta sancionada consiste en almacenar indefinida e injustificadamente datos de carácter personal “obtenida a través de varios productos y servicios” y, ojo, “utilizarla con múltiples finalidades que no se determinan”. Se trata en definitiva de una práctica ilegal, según la califica la propia Agencia.

Urge por tanto que los responsables de la seguridad en la red de todo el mundo sean resolutivos y tomen medidas duras y eficaces. También, que, lo antes posible, se pongan en práctica sistemas de protección y seguridad garantizados por entidades alejadas de organismos gubernamentales. Se trata de dar la mayor fiabilidad posible a la red que es, hoy por hoy, la mayor autopista para la información y muchas otras actividades económicas, entre ellas el comercio.

Por Ramón Almendros Muñoz, director de Estudio de Comunicación España.

@RamonAlmendros

 

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