Ortografía y Comunicación

En los últimos días, un curioso caso ha revolucionado las redes sociales del mundo entero. Al parecer, unos expertos informáticos estaban llevando a cabo un sofisticado robo financiero empleando para ello sesudos algoritmos con los que superar los contrastados sistemas de seguridad de, nada más y nada menos, la Reserva Federal de EE. UU.

Pero algo inesperado e impensable frustró en el último momento el que podía haber sido el ‘golpe’ más importante de la historia por Internet, valorado en unos 1.000 millones de euros.

Una simple errata en el nombre del ordenante de las transacciones puso en alerta a los empleados del banco central estadounidense y originó que saltasen las alarmas para comprobar primero todas las operaciones solicitadas y, finalmente, se ordenase su suspensión.

El beneficiario de las transferencias en cuestión era la ficticia ‘Foundation Shalika’ pero los diestros ‘hackers’ cometieron el error de escribir ‘Fandation’, lo que desencadenó todo el proceso de comprobación de la existencia del destinatario que terminó, a la postre, frustrando la totalidad de la operación, cuando varios cientos de millones de euros ya habían sido transferidos a las cuentas de los delincuentes en Filipinas a través del Banco de Bangladesh.

Lo que llama la atención de todo esto es cómo es posible que una operación de esta magnitud y calibre que, sin duda, requiere de unos conocimientos informáticos al alcance de muy pocos, sea, finalmente, frustrada por un simple pero crucial error gramatical.

A nadie se le escapa que la ortografía, en cualquier idioma, es una materia antaño elemental que está sufriendo un evidente deterioro debido al uso masivo de las nuevas tecnologías que, evidentemente, priman elementos como la inmediatez, siempre enemigos de la corrección.

Las nuevas generaciones, denominadas por diferentes letras del alfabeto tales como X, Y o Z, pero siempre encuadradas bajo el epígrafe diferenciador de ‘nativos digitales’, harían bien en tomar nota de este suceso. Obviamente no para mejorar sus habilidades a la hora de delinquir.

En materia de Comunicación, las formas siempre son un aspecto clave a tener en cuenta que debe ser mimado al extremo al objeto de prever cualquier tipo de inconveniente que se presente. El mimo por el detalle es fundamente en cualquier aspecto relacionado con la Comunicación por lo que siempre es conveniente y necesario contar con experimentados y contrastados expertos en la materia.

En este caso, la diferencia entre escribir ‘Foundation’ o ‘Fandation’ puede parecer banal pero supuso, a la postre, la diferencia entre embolsarse un botín de 1.000 millones de euros o quedarse revisando el diccionario, online por supuesto, para averiguar qué había pasado y descubrir al final que no es lo mismo escribir errar con o sin h.

Fernando Geijo, Consultor sénior de Estudio de Comunicación España

@fergeijo

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