Papanatismo políticamente correcto

El caso de la “novia nazi”, el proceso a Beate Zschape, está atrayendo una gran atención de los medios internacionales y, como es lógico, de los alemanes también. Lo que no me parece tan lógico es la manera en la que las autoridades judiciales germanas han decidido gestionar esa atención.

La demanda de acreditaciones para asistir a la vista supera las plazas disponibles para medios de comunicación, algo frecuente en muchísimos eventos de todo tipo. Pero en éste se da el caso de que el proceso judicial se vio pospuesto como resultado de las protestas de los medios de comunicación turcos que no habían conseguido plazas para sus periodistas siendo así que los presuntamente asesinados por la banda neonazi eran de esa nacionalidad.

A partir de ahí, se tomaron decisiones o mejor dicho, se dejó que el azar las tomara por la organización. Las plazas para los medios de comunicación se sortearon. Y quiso el destino que ninguno de los grandes diarios alemanes consiguiera acreditación mientras que la revista femenina Brigitte sí la tiene.

Si españolizáramos el caso sería como si ni ABC, El País, El Mundo o La Razón tuvieran acreditación para un proceso antiterrorista pero sí se le concediera a Semana o Diez Minutos.

Si César dijo de Pompeya que no bastaba con que fuera honrada que también tenía que parecerlo, es el momento de darle la vuelta a la frase para afirmar que no basta con que las cosas parezcan lógicas, también tienen que serlo. Las organizaciones tienen que tomar decisiones cabales y racionalmente justificables. Los responsables de comunicación del poder judicial alemán en este caso tendrían que haber adoptado un criterio racional y defenderlo aún a sabiendas de que la decisión no iba a gustar a todos.

El director de comunicación está acostumbrado a tener que gestionar recursos escasos llámense plazas en un viaje de prensa, entrevistas a conceder o, como en este caso, acreditaciones para un evento o un acto. En todas las ocasiones tiene que tomar decisiones, dejar a unos dentro y a otros fuera. Nadie ha dicho que sea fácil y no cree tensiones, pero al final, cuando se aplican criterios profesionales de manera consistente, los medios de comunicación respetan su labor, por más que no siempre les guste aceptar un no o no tener una plaza. Sustituir una decisión profesional por una insaculación es una frivolidad muy difícil de justificar por más que formalmente pueda parecer políticamente correcto.

Por J. Alberto Mariñas, Socio . España.

@amarinas

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