Perdida

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Estoy perdida por Lost. Lo que comenzó con un accidente de avión en una isla aparentemente desierta, cuya carísima simulación costó el puesto de trabajo a uno de sus productores, se ha convertido en uno de los fenómenos televisivos de la década.

Lost, o en España Perdidos, se ha colado no sólo en las listas de las mejores series de televisión de los últimos años, sino en las conversaciones e imaginario de sus millones de seguidores, más conocidos como ‘losties’.

Los españoles siempre hemos sido maltratados por nuestras televisiones nacionales a la hora de seguir la ficción extranjera. En un país en el que la media de consumo televisivo por persona y día es de más de cuatro horas, siempre nos hemos tenido que conformar con que las mejores series foráneas llegaran a nuestras pantallas con meses, si no años, de retraso.

Pero las cosas ya no son así. Los ‘losties’ nos hemos rebelado, y las nuevas tecnologías nos han ayudado en nuestra insurgencia. Durante las últimas temporadas ya no hemos esperado a que la televisión de turno se dignara a emitirlas, sino que hemos ido a buscarlas nosotros. Internet nos ha permitido ver cada capítulo de Perdidos casi simultáneamente a su emisión en Estados Unidos. ¿Consecuencias? La primera, que cuando se ha emitido la serie en televisión, la audiencia no ha acompañado a la inversión realizada por la compra de sus derechos. La segunda, que los ‘spoilers’, lo que tradicionalmente se ha llamado ‘destripar la serie’, han hecho que los acontecimientos ocurridos en cada episodio se diseminasen por todo el mundo sin dar tiempo a que las televisiones reaccionaran ante este fenómeno.

La ABC, cadena productora de la serie, se ha dado cuenta de estas circunstancias y por primera vez en la historia de la televisión, que yo recuerde, ha cambiado su estrategia de distribución: ha obligado a todas las cadenas de televisión del mundo que tenían los derechos de la serie, a emitir la última temporada prácticamente a la vez que en Estados Unidos. Se han dado cuenta de que la gente ya no espera a que le sirvas algo, sino que va a buscarlo ella misma.

Así como los restaurantes de comida para llevar cambiaron la percepción de una cena con amigos y una larga sobremesa en un restaurante, Internet ha cambiado el consumo de información, y lo ha hecho tan rápidamente que hay que estar atentos a cada pequeño paso dado (como en este caso el de ABC) para no quedarnos rezagados en el camino o Perdidos.

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