Ser o no ser «La leche»

Trabajo en una compañía que cuando se creó optó por un nombre bastante básico y genérico, Estudio de Comunicación. Seguramente sus fundadores, en el debate del “ser o no ser” de su nombre, optaron por ser para trasmitir con claridad lo que venimos haciendo en los últimos 37 años sin la necesidad de recurrir a claims achaflanados o apellidos sonoros.

Bajo las reglas del naming, no somos perfectos, pero si tenemos cosas buenas. Somos un nombre fácil de recordar, trasmite un mensaje, resulta agradable y es fácil de escribir. Por el contrario, no somos ni los más concisos, ni los más innovadores o causamos el impacto de pronunciar twitter o Wallapop.

La imaginación y la creatividad son esenciales en el naming, a la hora de crear nombres de productos, servicios o proyecto diferente y posicionarlo. Pero no hay que olvidar que los nombres genéricos son una excelente línea de defensa en la comunicación de un producto y, paradójicamente, pueden llegar a ser la clave de nuestro mensaje diferenciador. Hago esta reflexión porque los innovadores de producto se gastan millones en I+D+i y marketing pero siguen llamando “leche” a una bebida de avena o hamburguesa a un producto elaborado de espinacas. ¿Cuándo llegará el momento de que seamos más atrevidos?

En estos momentos, el Parlamento Europeo está estudiando un posible veto al uso de los términos “hamburguesa” o “salchicha” en la comercialización de productos que no tienen carne y están elaborados con proteínas vegetales como algas o tofu. El veto se extendería a términos como “alternativa al queso” cuando el producto no tiene leche. Frente a su decisión, varias de las grandes compañías de alimentación se han unido para que se permita la terminología “hamburguesa” con el apellido “vegetal”, ya que consideran que resulta una denominación suficientemente clara para el consumidor y no pondría en riesgo un negocio con un potencial millonario durante los próximos años.

El dilema está servido. Defender un nombre, como con legitimidad las empresas lácteas hacen con su “leche”, defender un negocio como aseguran estos gigantes de la alimentación o defender al consumidor que tiene derecho a recibir una información veraz y clara. Al margen de los aspectos legales, que desconozco, como consultora de comunicación defiendo la imaginación, la creatividad y la información.  Si el consumidor hoy come pokes, prepara un tataki o le encanta la cúrcuma porque no vamos a trabajar el naming de estos nuevo alimentos que, además, son tendencia.

Quizás llego la hora de cambiar el menú y poner más raciones de creatividad e imaginación a la mesa.

 

Por Ana Rodríguez Directora de Estudio de Comunicación

@Arodriguezgas

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