Una forma de comunicar en Twitter

El primer presidente en la historia de Estados Unidos que ha convertido su desmesurada afición a las Redes Sociales en un rasgo de identidad acaba de cumplir los primeros seis meses de su mandato y las estadísticas que arrojan en este tiempo este insólito estilo de comunicación presidencial son asombrosas.

El recuento, contenido y tipología de los tuits de Donald Trump ofrece una verdadera radiografía de una forma atípica de comunicación, sobre todo, en el mundo de la alta política, pero que a su vez no deja de cumplir con lo que debe ser el objetivo de cualquier estrategia de comunicación: trasladar un mensaje a su audiencia. Y cuando digo, su audiencia, me refiero a los millones de estadounidenses que, refractarios a la crítica, le apoyan sin fisuras.

En los primeros 180 días de su mandato, Trump ha despachado casi un millar de tuits, a sus más de 34 millones seguidores, a un ritmo de entre 6 y 7 por días. De ellos, la economía, las noticias falsas (fake truth) y los medios de comunicación son por este orden los temas más recurrentes en el timeline de Twitter del estrafalario mandatario.

El análisis del estilo de sus comentarios revela lo que parece un patrón comunicativo bastante habitual y que podría asimilarse a una estrategia simultánea de “palo y zanahoria”. Así, por ejemplo, sin sonrojo por la aparente contradicción, comienza el primer hemistiquio del tuit a elogiar a la canciller Merkel con la que se va a reunir para concluir criticando el superávit comercial de Alemania o su cicatera contribución al presupuesto de la OTAN.

Los hábitos de emisión de estos controvertidos gorjeos no dejan tampoco de sorprender: suelen emitirse invariablemente entre las 6 y 8 de la mañana, salvo aquel tuit que contenía un sintagma incomprensible, “covfefe”, que se convirtió en fuente de chanzas y de sucesivos retuits, y que fue despachado a las 2,30 de la madrugada.

Más allá de una lectura de ejemplaridad política o de cordura o mesura presidencial, lo que sí parece evidente a tenor de las encuestas es que el aporreamiento digital cotidiano del Sr. Trump genera la adhesión incondicional de sus seguidores, para quienes este hábito les pone en contacto con su presidente.

Por Adolfo Lázaro, consultor sénior de Estudio de Comunicación España.

@alazaro_m

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