Vivir en los pronombres

Estos días me viene a la memoria el famoso verso de Pedro Salinas, uno de los poetas que de forma más rotunda ha cantado al amor en la poesía española del último siglo: “¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres!”. “Conmigo”, “contigo”, ”nosotros”. Las comunicaciones que estos días hacen las empresas rescatan del lenguaje las formas combinadas de los pronombres, en una apelación al esfuerzo conjunto en esta época de pandemia e incertidumbre generalizada, enunciando desde páginas de periódicos, desde los banners de los medios online o en los hashtags comprimidos de Twitter su mensaje solidario.

Desde el “Contigo más que nunca“ de Caixabank, al “Cerca de ti” de Unibanca o el ubicuo “Juntos lo conseguiremos”, bancos, eléctricas, aseguradoras, distribuidoras de alimentación y todo tipo de empresas hacen énfasis estos días en la cercanía con sus clientes, en el mantenimiento de sus servicios, subrayando al mismo tiempo la importancia de respetar el confinamiento para no propagar la pandemia.

Como señalaba Freud, “las palabras provocan afectos emotivos y constituyen el medio general de la influencia recíproca entre los hombres”. Los que nos dedicamos a la comunicación somos conscientes de esta importancia cardinal del lenguaje y nos esforzamos por buscar aquella palabra, aquella expresión que pueda dibujar de la forma más adecuada ese mensaje de proximidad, de solidaridad, pero también de compromiso y responsabilidad.

Son muchos los clientes que nos están pidiendo asesoramiento sobre la mejor manera de comunicarse con sus stakeholders en estos momentos tan difíciles. Empresas que quieren comunicar con sus clientes, con sus públicos internos, con sus proveedores, transmitirles su cercanía, infundirles confianza pero también esperanza. En muchos casos nos piden originalidad, quieren distinguirse de lo que consideran una saturación de las expresiones más comunes o más manoseadas en estos días. Los consultores sabemos que las palabras no se gastan si evidencian sinceridad y responden a un comportamiento real de la empresa y no a una mímesis de lo que están haciendo otras; si conectan con las expectativas de sus receptores, si generan emociones y ayudan a mantener el vínculo con sus públicos. Las palabras tienen sentido cuando responden a hechos, cuando reflejan lo que se hace y no son palabras huecas. Es el espíritu que alentó lo dicho por el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, cuando instó a sus compatriotas a respetar el confinamiento:Estamos distanciados hoy para abrazarnos mañana”.

 

Por Adolfo Lázaro, Director de Estudio de Comunicación

@alazaro_m

 

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