Youtube un espacio para publicidad-arte

Lo confieso, siempre me ha gustado la publicidad. Me podría apuntar a un canal temático para ver eso que los creativos con toda la pretenciosidad de que son capaces llaman “películas”, aunque sean del género del micrometraje de 30 segundos. Está claro que a lo largo de mi vida he visto repetido muchas veces qué lava más blanco y lo sanos que crecen los niños con tal producto pero si buscas y comparas, al final, siempre encuentras algo mejor, algo que te despierta la pasión por conducir, te muestra bellos paisajes, bellas  burbujas y bellos mundos de ilusión a ritmo de vals. La publicidad, como la vita, e bella… o puede serlo y mucho.

Bueno, esta confesión me convierte en un ser vulgar, no porque lo dicho sea impropio de personas cultas o educadas, sino porque el gusto por la publicidad es algo bastante común y general por más que todos practiquemos el zapping. Y conste que tengo pruebas para demostrar lo que digo.

Entre las muchas características con las que va cambiando la realidad y la vida cotidiana a medida que las redes sociales y la web 2.0 avanzan en ella, las marcas y la publicidad han ganado un terreno propio que nunca antes fue posible. YouTube es un espacio de libertad para que las grandes firmas puedan exponer su apuesta por la creatividad sin que tengan que pagar por ello el peaje de las tarifas publicitarias de los medios. Un espacio en el que los ciudadanos, en nuestro papel de audiencia, podemos también optar libremente por contemplar esas “películas” por el placer de hacerlo, ya sea en prime time  o con el café de primera hora de la mañana.

 Y mi prueba de cargo para demostrar lo dicho es esta pieza de L’Odyssée de Cartier que superó hace tiempo los 16 millones de visionados. Es un cuento visual realizado por Bruno Aveillan con música de Pierre Adenot que dura algo más de tres minutos y, aunque desconozco el presupuesto de su realización, puedo imaginar que me llegaría para retirarme. No se trata, por tanto, de que la red se convierta en un escenario de promoción barata, sino de que abre nuevas posibilidades para producciones y metrajes con una inmensa capacidad de construcción de marca. Al final lo vulgar, por común, es que todos admiremos la belleza y deseemos contemplarla.

J. Alberto Mariñas, Socio . Estudio de Comunicación

@amarinas

 

Foto: flickr

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