Las marcas ya no compiten únicamente por aparecer en los primeros resultados de Google. Ahora también buscan hacerse un hueco en las respuestas de la inteligencia artificial.
Un reciente artículo de Cinco Días, titulado La nueva carrera de las marcas por seducir a la IA, pone cifras a esta realidad. Según un análisis de Leopard sobre medio millón de consultas, solo el 29 % de las marcas analizadas aparecía como primera recomendación.
Un dato que refleja hasta qué punto herramientas como ChatGPT, Gemini o Perplexity están introduciendo una nueva variable en las estrategias de posicionamiento y reputación de las compañías.
Pero ¿cómo se trabaja realmente la visibilidad de una marca en estos entornos?
Desde mi perspectiva, el primer paso no es producir más contenido ni comprobar cuántas veces aparece una compañía en ChatGPT. Es entender qué preguntas está haciendo su público y en qué conversaciones debería estar presente.
Para ello, resulta fundamental partir de un briefing estratégico que permita identificar las necesidades del consumidor, sus principales dudas y los prompts que puede utilizar durante las distintas fases de su proceso de decisión.
Con esa información, podemos desarrollar una auditoría de visibilidad en IA que analice no solo las menciones de marca, sino también su posicionamiento en las respuestas, los competidores que aparecen, las fuentes utilizadas por los modelos y el share of voice dentro de las consultas seleccionadas.
Este diagnóstico permite detectar oportunidades que van mucho más allá del posicionamiento técnico. Y aquí es donde la comunicación adquiere un papel especialmente relevante.
Los resultados de la auditoría deben traducirse en una estrategia editorial que determine qué contenidos desarrollar, con qué formatos y a través de qué canales.
Artículos especializados, estudios propios, informes, entrevistas, tribunas de opinión o contenidos que respondan a preguntas concretas pueden contribuir a reforzar la presencia digital de una compañía.
La elección de los canales también es determinante. La web corporativa continúa siendo un activo fundamental, pero los medios de comunicación, las publicaciones sectoriales y otras fuentes de referencia pueden desempeñar un papel importante en la información que los sistemas de IA recuperan y citan.
No existe una fórmula que garantice una recomendación. Por eso, la estrategia debe apoyarse en contenidos rigurosos, fuentes relevantes y un seguimiento periódico que permita evaluar cómo evoluciona la visibilidad frente a la competencia.
La visibilidad en IA no debería abordarse como una acción aislada de SEO, sino como una parte de la estrategia de comunicación y reputación de las marcas.
Porque en esta nueva carrera no solo importa aparecer. También importa cómo nos describen, con quién nos comparan y qué información respalda nuestra presencia. Y eso exige algo más que tecnología: exige estrategia.
Referencia: «La nueva carrera de las marcas por seducir a la IA», Cinco Días, 19 de octubre de 2026.
Consultora Senior