"Gracias por el detalle"

Lo escrito en el titular es una de esas frases habituales que suelen decirse cuando uno recibe un obsequio, obviamente dirigida a quien lo hace. Es un reconocimiento inmediato del agrado que nos produce eso que nos dicen, nos entregan o nos envían. Y va más allá del sencillo, aunque contundente, “gracias” con que solemos rubricar una demostración de afecto en forma de objeto o idea. Considero necesario recordarlo antes de terminar la frase: “gracias por el detalle, Inditex”.

Son muchas las empresas con las que en Estudio de Comunicación nos relacionamos profesionalmente y todas nos suelen hacer llegar sus memorias anuales (eso, cuando no nos encargan realizarlas). Y el agradecimiento que antes decíamos viene, precisamente, por la nota manuscrita que acompaña a la memoria de la firma gallega correspondiente al último ejercicio. En ella, el Director de Comunicación, Jesús Echevarría, nos anuncia que el sobre de retorno que acompaña a la breve cajita que contiene la memoria es para que les hagamos llegar los materiales de embalaje para su reciclado, si es que no tenemos este aspecto organizado en nuestra empresa.

Así que, gracias por el detalle. Los materiales irán a nuestro propio sistema de reciclado, que así os ahorramos, amigos, el coste de franqueo en destino, pero el detalle nos anima como si de verdad necesitáramos vuestra ayuda para que papeles y plásticos tengan una nueva vida, en esa cruzada que debemos mantener todos contra la degradación ambiental.

Nos anima, digo, porque nos recuerda con sutil eficacia que el triunfo en esa batalla para ayudar al planeta a mantenerse depende de pequeñas acciones como no tirar un cartón en cualquier sitio y dejarlo en el lugar oportuno. Nos anima, añado, porque demuestra nuestra teoría de que en materia de Comunicación no hace falta poner en marcha complicadas acciones para trasladar con exactitud un mensaje a los receptores; el de compromiso con el medio ambiente, en este caso. Y nos anima, por último, porque se nota que el objetivo de los planes de RSC no se basa en una máscara que mostrar al público en general para parecer lo que no se es, como desgraciadamente solemos ver.

Un último punto para no alargarme demasiado: la palabra “transparencia”, sin más, grabada en la cajita transparente -claro- que guarda la memoria USB. Otro detalle de mensaje claro, verbal y no verbal, en menos de 45 centímetros cuadrados de continente. A lo mejor no es casualidad que determinadas compañías españolas triunfen en el mundo.

 

Por Jesús Ortiz, consultor senior.

@JesOrtizAl

 

Foto: Noelbua

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