Redes sociales: espada y pared

La espada de la conciencia periodística y la pared de lo políticamente correcto. Eso debe pensar ahora Barrett Tryon, que “fue suspendido por el periódico Colorado Gazette por negarse a eliminar un mensaje  en su perfil de Facebook”, según comenta el blog  Clases de Periodismo. “Para el diario –continúa el bloguero-, Tryon violó la política de redes sociales del Colorado Gazette. El reportero defendió su derecho a publicar contenido que le interesaba en su red social y se negó a retirar el link que había irritado a sus jefes”.

El enfado del periódico se debió, según la misma fuente, a un enlace en el perfil del periodista con Los Ángeles Times en el que se informaba sobre la venta de la empresa matriz de la editorial de Colorado Gazzete. Y no pareció bien que esto se airease por un miembro del equipo y dando pábulo a la competencia.

Enorme colisión: la del periodista que ofrece una información  con la de la empresa que no quiere empleados que alimenten públicamente rumores (o información negativa para ella). Y las dos posturas son razonables si se toman en estado puro, que a lo mejor en este caso hay enconamientos personales distorsionantes.

Volviendo a la “pureza” (rara avis) de los conceptos de Comunicación, que de eso hablamos, hay muchos “palos” que tocar. Primero, la lógica de una organización que obliga a sus empleados a determinada línea de conducta. Una especie de ‘si usted quiere trabajar aquí, las normas son estas’; y el que no quiera o pueda cumplirlas, ya sabe. Segundo, la difícil “línea roja” que separa la libertad de acción en las Redes Sociales, donde ciertamente uno puede tener un perfil profesional, que se atenga a la política de Comunicación de la empresa en la que trabaja, y otro personal en el que teóricamente pueda decir lo que le plazca. Pero, y es una pregunta, ¿no sabrán sus seguidores y amigos en Red que es la misma persona?

A nada que se reflexione un poco, se abren aquí más puertas: ¿cómo interpretar la credibilidad de una persona que, por ejemplo, en sus tuits personales se muestra contraria a una idea o una organización de las que tiene que hablar en positivo o eludir sospechosamente en sus tuits profesionales? Otro ejemplo: ¿qué pasa si en el Faceboock personal uno muestra una imagen de despreocupado, derrochador, desorganizado, insensato, irrespetuoso… aunque en su cuenta profesional aparezca como el colmo de la perfección social y laboral?

Es ley de vida, ya sé; con amigotas o amigotes una persona puede tener un comportamiento que nunca se permitiría en su trabajo. Pero, ¿ese comportamiento entre colegas es el mismo si el escenario es público, masivo y universal? Sinceramente creo que no.

Por Jesús Ortiz, consultor senior.

@JesOrtizAl

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