El tirón de los futbolistas
Las marcas siempre han recurrido a la modalidad del famoso que mueve masas para aumentar la eficacia en sus campañas de publicidad.

Las marcas siempre han recurrido a la modalidad del famoso que mueve masas para aumentar la eficacia en sus campañas de publicidad.

Don Drapper, ese personaje de ficción de la serie Madmen, que nos muestra a través de la pequeña pantalla la época de oro de la publicidad de los años 60, señalaba en una de sus frases lo siguiente: “Las personas nos dicen quiénes son, pero lo ignoramos porque queremos que sean lo que nosotros queremos que sean”.

Esto días se celebra en Madrid un original festival musical que aúna las nuevas tecnologías, la música y el pequeño comercio de Chueca, Malasaña y Conde Duque, tres de los barrios más alternativos de Madrid.

El pasado domingo se produjo un hecho histórico: Felix Baumgartner logró romper el rècord de la barrera del sonido sin apoyo mecánico. El austriaco se lanzó en caída libre desde más de 39.000 metros de altura. La imagen resultó ser inigualable: una maravillosa visión de nuestro planeta desde la estratosfera.

Es la tercera persona que me comenta la ilusión que le hace recibir en su buzón el catálogo de Ikea y es por eso que escribo este post. Un mini libro de bolsillo a todo color de 328 páginas bien maquetadas con un diseño atractivo y original que se ha convertido ya en todo un best seller.

En el mundo de la comunicación comercial, siempre estará el irresistible e insuperable poder de la marcas.

Las adaptaciones de originales publicitarios para que resulten políticamente correctas en distintos países son una práctica habitual. Lo sabe cualquier publicitario con experiencia internacional y lo saben muchos lectores informados.

En estas últimas décadas, la publicidad se ha enriquecido con nuevas alternativas al tradicional plan de medios que incluía radio, prensa, televisión y exterior.

Lo que para la inmensa mayoría es la resaca de los juegos olímpicos, para un selecto grupo de deportistas constituye el pistoletazo de salida de su verdadera carrera personal en la que quien gana se lleva la plata, o sea la pasta, el vil parné.

McDonald’s y Coca-Cola son dos de los patrocinadores más importantes de los Juegos Olímpicos desde hace decenios. Este año, en Londres, su contribución corresponde a nada menos que el 40% de la financiación de este evento.