La Costa del Sol en Berlín

Berlín amanece estos días con un guiño a Málaga: la Costa del Sol se ha instalado en la conversación urbana coincidiendo con la ITB, la gran feria del turismo mundial que se celebra del 3 al 5 de marzo en el recinto Messe Berlin.

Fuera del recinto ferial las imágenes de los acantilados de Maro en Nerja, El Tajo de Ronda o el Caminito del Rey calientan el alma de los berlineses que esperan a bajo cero el tranvía o realizan sus compras en la famosa Kudamm.

Porque la ofensiva de marketing de la Costa del Sol no se limita al stand, sino que ha dado el salto a la calle. La marca turística provincial ha activado una campaña visual de un mes de duración apoyada en pantallas de gran formato situadas en enclaves emblemáticos de la capital alemana, con una ambición clara: superar los 7,2 millones de impactos y volver a seducir al viajero alemán “de calidad”, de alto poder adquisitivo y alta fidelidad al destino.

El planteamiento es coherente con un mercado que se comporta como termómetro y motor. Alemania es uno de los emisores internacionales más relevantes para Málaga y, según la entidad, se trata de un público que puntúa el destino con “sobresaliente”, viaja sobre todo en familia o en pareja, llega mayoritariamente en avión y permanece una media de ocho días, con un gasto diario en torno a los 176 euros.

En términos de activación, la elección del exterior digital en puntos icónicos de Berlín responde a una lógica de notoriedad: captar atención en tránsito y asociar el destino a una experiencia aspiracional. Además, el timing —la semana de ITB— añade una capa de eficiencia: el mensaje impacta a la vez en profesionales que negocian producto y en habitantes de la capital como potenciales viajeros.

El relato creativo evita el monocultivo del “sol y playa” sin renunciar a él. Las piezas despliegan un mosaico de experiencias —cultura, interior, ocio y, de forma explícita, golf— que sostiene la promesa de un destino utilizable los 365 días del año. Esa diversificación se alinea con el propio ecosistema de ITB, donde los destinos compiten cada vez más por audiencias segmentadas y motivacionales, no solo por geografías.

La lección final es evidente. En un entorno saturado de estímulos, no gana quien grita más, sino quien acierta el destinatario. Dirigirte correctamente a tu target —con datos, creatividad y elección inteligente de canales— convierte un impacto en intención, y una intención en viaje; y, en turismo, ese es el KPI que termina pagando la campaña.

Ana Pereira,

Asociada en Estudio de Comunicación

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