Carteles electorales: mejor con gafas de sol

 

Siempre que me animo a escribir un post político me auto-censuro para no mostrarme partidista de ninguna ideología o color político. Esta vez no ha hecho falta. Me lo han puesto muy fácil. Hablemos de los carteles de la campaña electoral del PSOE y del PP que inundan las calles de Madrid.

Empecemos, al azar, por los del partido socialista. Por la foto de Tomás Gómez, tan parecida a la de un joven Felipe González allá en las elecciones generales del 82. Está claro que Gómez no ha posado es un estudio. La foto no está retocada -como defienden desde su partido como si fuera un “plus”- e intenta salir natural y mostrar cómo es él en realidad. Pero, lanzo una pregunta al aire: ¿les parece la imagen acertada para un candidato que opta a presidir la Comunidad de Madrid? Después de hacer una pequeña encuesta personal, nadie parece entender la explicación de que Gómez está mirando al horizonte en busca de un futuro prometedor, como han defendido sus más allegados. Más bien parece que no mire al objetivo (es decir, a los votantes) porque anda un poco despistado y con poco que decir. Otro capítulo aparte, u otro post, merecería su eslogan: “¿Para la gente común?” ”¿La gente de la calle?”. Me guardo mi opinión para cuando tenga algo más de inspiración para debatir sobre qué es la “gente común” y cómo encaja en los mensajes de la batería ideológica socialista… porque ahora nos toca el PP.

O más bien, sus Nuevas Generaciones, que al final siempre parecen ser las “culpables” de toda crítica o demanda contra su campaña electoral desde que mostraron sus brillantes ideas en las elecciones catalanas (para los que no se acuerden, la candidata popular a la Generalitat cabalgaba a lomos de una gaviota destruyendo símbolos de la cultura catalana en un videojuego). En esta ocasión, se trata de dos carteles, ubicados en dos puntos clave de dos autopistas que conectan con la capital, en los que se ve al candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, y al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reírse con la frase ‘Cinco millones de parados’. Su efectividad política, no la discuto. Su notoriedad mediática, tampoco. La moralidad de “jugar” con cinco millones de parados me parece un tanto cuestionable.

Ante esta coyuntura, una se pregunta si todos esos asesores, comunicólogos, publicistas, que con certeza tienen a sus espaldas, se han preguntado ¿cuál es nuestro mensaje?¿a quién nos dirigimos? ¿cuáles son los riesgos? Preguntas clave en cualquier estrategia de comunicación. En fin, paciencia y póngase gafas de sol.

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