Comer a la carta

maitre

Os voy a contar un cuento que es realmente una metáfora.

El fin de semana fui a un restaurante. Me gustó la carta que exponían en la puerta así que entré y tomé asiento. Cuando me preparaba para pedir, un diligente camarero puso ante mi un plato de natillas “oiga- le dije – pero es que yo quiero empezar con una ensalada de cabra y luego tomaré un…”

– Mire señor – me cortó sin dejarme terminar – ahora tocan las natilla. Si se fija todo el mundo las está comiendo.

Miré alrededor y efectivamente todos los comensales tenían ante sí el plato con el amarillo dulce coronado por unas “islas flotantes”.

– Ya pero es que yo acabo de llegar y…

– No se preocupe señor, le pondré un primero inmediatamente después del café, la copa y el puro. No será más de media hora. Ahora, eso sí, olvídese de la ensalada de cabra, luego toca gazpacho.

Bueno, puesto en cine, la escena sería un poco surrealista, pero en realidad se corresponde con lo que nos ocurre a diario con el menú televisivo. Nos sentamos ante la caja tonta y hay que comerse lo que te pongan aunque sea empezando por el postre o por un filete al que ya le han dado un par de bocados porque pillamos el programa empezado.

Eso es lo natural, me diréis, es lo que ha pasado toda la vida. Pero en realidad, tiene poco de natural. Lo natural sería que cuando yo me siento ante el televisor pueda escoger qué quiero ver de primero, de segundo y de postre y que además lo pueda ver desde el principio. ¿Utopía? No, desde luego que no.

Todos los estudios indican que los jóvenes consumen cada vez más tiempo de ocio frente a sus ordenadores y menos ante el televisor. En realidad, una gran parte de los contenidos que se consumen en el ordenador son contenidos audiovisuales, pero escogidos por el usuario y vistos en el momento en que le parece más oportuno. La audiencia de vídeos online en octubre en Estados Unidos ascendió a 167 millones de personas y visionaron ni más ni menos que 28.000 millones de piezas de vídeo, el 37% de ellas en YouTube.

De momento, el mercado está aún inmaduro, fundamentalmente, por la falta de preponderancia de una pieza de hardware que nos sirva para llevar ese consumo a la carta y vía Internet al televisor. Sin embargo, ya hace algunos años que distintas soluciones andan por ese camino: home-Tv, set-top-boxes de distinto tipo, los pequeños ordenadores sin ventilador de Apple, el recien salido Ruko… un día de estos una de las soluciones que se nos proponen dará en el clavo y por fin podremos comernos la ensalada de primero.

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