El poder de un tweet

Hace unos días saltaban todas las alarmas ante el anuncio hecho por Twitter de restringir ciertos mensajes en según que países en los que, por su idiosincrasia particular, podían resultar ofensivos al no estar ellos (los mensajes), en consonancia, con los “contornos” de la libertad de expresión tal y como la entendemos en el mundo occidental.

He de decir que el anuncio de restricciones a la libertad de expresión me dejó helada y todas mis convicciones sobre la frescura, el dinamismo y la autenticidad que esta red permite quedaron tambaleándose.

He pasado un par de días en los que no quería ni abocarme al abismo de Internet, pero afortunadamente esto ha sido sólo una crisis de la que ya he conseguido recuperarme y lo que me ha devuelto la fe en la doctrina 2.0 ha sido este sencillo vídeo de tres minutos que en poco más de tres horas ha cambiado la vida de una familia no pobre, sino paupérrima en oriente medio.

Lo que me ha llamado la atención no es el argumento en sí, triste donde los haya y con final feliz digno de Walt Disney, sino el papel que Twitter ha jugado en el desenlace de la trama. Un papel tan relevante y decisivo al que merece la pena dediquemos una reflexión:

Esta es la historia contada sólo en imágenes de una familia en Arabia Saudí que lejos del lujo y el brillo de los petrodólares vive hacinada y en condiciones infrahumanas en un cementerio. El joven y a mi juicio brillante cineasta saudí Bader Al Homoud es el autor de este vídeo, que en Youtube ya debe rondar las 200.000 visitas y cuyo Hastag ha sido Trending Topic en Twitter. Tres horas después de expandirse por la red, la princesa saudí Ameerah se hizo eco de la situación de esta familia y anunció, también via Twitter, que la fundación Al Waaled Bin Talal de su rico y poderoso marido, el príncipe Bin Talal le proporcionaría un techo digno a esta familia.

Hay que añadir que en el debate abierto sobre las restricciones anunciadas por Twitter el nombre del magnate saudí Bin Talal fue evocado en elucubraciones sobre si la compra de parte de las acciones de Twitter realizada por él recientemente guardaba relación con el anuncio de las cortapisas a la libertad de expresión. Y cuando aún está candente la polémica es precisamente su esposa la que a través de Twitter ayuda a la familia del vídeo de Al Homoud.

Los más intransigentes seguramente no lo querrán ver, y se aferrarán a la tesis de la restricción de la libertad de expresión, pero a mi juicio se trata de toda una lección sobre la fuerza imparable y el poder de Twitter: poder para movilizar conciencias y por encima de restricciones, ser capaz de cambiar, (aunque sólo sea con pequeñas acciones, tan pequeñas que caben en los 140 caracteres de un tweet), el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
SWITCH THE LANGUAGE
Text Widget
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Vivamus quis neque vel quam fringilla feugiat. Suspendisse potenti. Proin eget ex nibh. Nullam convallis tristique pellentesque.