El Sol, los planetas y la BBC

El polvo, el hielo y las rocas no brillan ni tienen luz propia pero cuando las vemos transitar por la bóveda celeste agrupadas para formar un cometa, las admiramos por su brillante estela luminosa. En realidad, su resplandor proviene del sol y el cometa, como la Tierra, la Luna o Saturno, se limitan a reflejar la luz que les presta el astro rey.

Cuento todo esto no porque últimamente me haya dado por fotografiar el firmamento nocturno, sino porque la polémica creada en torno a la decisión de Tim Davie, nuevo director de la BBC, de publicar normas de obligado cumplimiento que impedirán a los redactores compartir sus opiniones políticas en redes sociales es también un asunto de luz propia y reflejada.

Entre las voces críticas que se han alzado contra la intención manifestada de la BBC, la mayoría apelan a la necesidad de garantizar la libertad de expresión. Sin embargo, mirado el asunto desde una óptica corporativa, y la BBC lleva la corporación en su propio nombre, creo que la postura de Tim Davie puede entenderse y entenderse bien.

Desde el punto de vista de la empresa, la BBC bien podría considerar que sus redactores, los que salen en pantalla o emiten en antena, deben su fama y una parte sustancial de sus seguidores en redes no a su atractiva personalidad, sino al hecho de que aparecen en la BBC. Ellos gozan de su preeminencia, pero es la BBC quien se la procura. La cadena sería el sol y quienes trabajan en ella, planetas que brillan a su luz.

Las redes sociales no son un mundo aparte sino parte de la sociedad y ésta tiene múltiples canales de comunicación y socialización. En muchos de ellos, la capacidad de los individuos de comunicar está con frecuencia limitada. Un militar en misión no puede contar en algo tan personal como una carta, cualquier cosa que quiera, el piloto de un avión no puede coger el micro y contarle a los pasajeros lo que le venga en gana, los jueces no pueden manifestar su opinión personal sobre quien se le pone delante en el transcurso de un juicio, quienes trabajamos en una empresa de comunicación no podemos manifestar nuestras opiniones sobre múltiples asuntos empresariales o políticos. Esto es así y nadie lo duda ni se rasga las vestiduras por ello.

Si las opiniones de los trabajadores de una empresa ante el público o clientes de ésta (y en las redes sociales está el público de la BBC) pueden poner en riesgo su misión (imparcialidad, en este caso) o su desempeño (ganar, mantener la audiencia) la empresa tiene el derecho y hará muy bien en publicar unas líneas de conducta claras que preserven los fines de la compañía por encima del interés personal de cada uno de sus trabajadores en el ámbito de lo público.

Por Alberto Mariñas,  Socio de Estudio de Comunicación

@amarinas

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