El trabajo o la vida (Negocio)

091009CLI-ESTUDIO-BenitBercerueloenNegocioNuestro carismático vecino, el Sr. Sarkozy, presidente de la República Francesa, se ha visto obligado a intervenir como mediador en una cuestión empresarial que ha despertado cierto interés de los Medios en varios países. La noticia en España decía, periódico más o periódico menos, lo siguiente: «Sarkozy obligado a mediar ante varios suicidios en France Telecom». Para a continuación añadir: «La Compañía se declara víctima de una campaña insidiosa».

La explicación de los sindicatos galos para estos suicidios, que no son los primeros que se producen en Francia, se basa en el hecho de que las compañías no encuentran un modelo de futuro y eso está creando confusión entre los trabajadores; y en que la presión a la que se ven sometidos muchos empleados para aceptar las nuevas condiciones laborales o los despidos, les está llevando a una situación psicológica o anímica insoportable.

En España no hemos llegado a eso, o al menos no hemos tenido noticia de ello. Pero podemos llegar. No hace falta recordar a nadie la situación laboral de nuestras empresas y que encabezamos el penoso ranking de número de parados y destrucción de empleo en la OCDE o en cualquier otro organismo que nos incluya en sus estadísticas.

La situación creada en Francia plantea una reflexión profesional en materia de Comunicación Interna y en ella quiero centrarme. Dejo para otros analistas o médicos los matices psicológicos del problema, que seguro que los hay. En situaciones de crisis la empresa se enfrenta a dos problemas de Comunicación Interna. Uno afecta a los que se van y otro afecta a los que se quedan. Los dos son importantes y a los dos los directivos deben dar respuesta, por muchas razones de índole práctica y ética. En los últimos años muchos se han llenado la boca hablando de la Responsabilidad Social de las empresas. Y digo yo que esa responsabilidad comienza o debería comenzar por gestionar bien -al menos hacerlo humanamente- uno de los dramas sociales mayores en los que esas empresas se pueden ver involucradas y que son los despidos masivos.

Parece que ahora algunas compañías, tal vez confiadas en la estrategia de que el bosque tapa su árbol, han decidido reestructurar cuidando poco las formas y los procesos de Comunicación. Así proliferan los rumores, las malas noticias y el descontento generalizado entre la plantilla, sin que los directivos se alarmen por esa situación. En definitiva, puede concluirse que creen que no está tan mal visto eso de recortar plantilla y que la lesión de imagen ya no es tan grande. Sin embargo, la lesión de imagen existe y, lo que es peor, es una herida que cicatriza lenta y puede dejar marca.

En procesos traumáticos de restructuración laboral la empresa tiene que ser capaz de contar la noticia, de explicar los motivos y, a la vez, de afrontar el problema desde una óptica humana. Ahí reside la clave de la Comunicación con los afectados. Con ello, obviamente, ninguna compañía conseguirá que la aplaudan por despedir a sus empleados, pero si minimizará el impacto negativo y será reconocido su esfuerzo por hacer las cosas bien hechas.

Una vez cerrado el proceso traumático de la restructuración, queda pendiente el segundo objetivo de Comunicación que es recuperar la motivación de los que se quedan. También en este caso es necesario un trabajo profesional, mediante una Comunicación planificada y empática. Los trabajadores que continúan deben saber que las decisiones se tomaron como último recurso, que el objetivo primero era garantizar la supervivencia de la empresa, y deben conocer los planes de futuro. Planes que es importante trasmitir con la suficiente dosis de entusiasmo, de manera que se recupere el orgullo de pertenencia y se garantice la vuelta al compromiso de los trabajadores con su trabajo y su futuro.

Esta claro que no siempre la pérdida del empleo o la inestabilidad laboral conducen al suicidio. Pero esta claro también que estamos jugando con fuego y que nadie debe tomarse estos procesos como una simple decisión económica, porque tienen un alto componente humano. Una Comunicación bien hecha puede ayudar claramente a la gestión de estos procesos con éxito.

Benito Berceruelo

Consejero Delegado

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