Facebook, tenemos un problema

 

Cada vez menos gente comparte su vida en Facebook. Y eso es un problema para una red social, fundada en 2004 entre otros por el hombre de la sempiterna camiseta gris, Mark Zuckerberg, precisamente para eso.

Al parecer y según los datos confidenciales a los que ha tenido acceso el portal digital ‘The Information’, la gente cada vez está menos dispuesta a contar su vida en Facebook y se dedica a replicar en sus muros vídeos o material de otros usuarios o ‘amigos’.

La caída de los mensajes personales pone en duda el primigenio ‘social core’ fundacional que inspiró la creación hace ya doce años de esta red social, basado en compartir en tiempo real las vivencias de los usuarios agrupados en torno a relaciones y nexos de amistad en una gran macro red usando para ello las evidentes ventajas de interconexión que otorga Internet.

Según los datos publicados por ‘The Information‘, a mediados del pasado año ya se compartía un 5,5% menos de contenidos en Facebook en comparación con 2014. Sin embargo, lo preocupante es que las actualizaciones de nuestro día a día, lo que alimenta de contenido real y ‘original’ los respectivos muros de los usuarios, digamos, los hechos de nuestra propia vida cotidiana, han caído un 21%. Asimismo, este descenso es especialmente pronunciado entre los más jóvenes, el futuro de este negocio, sobre todo entre los menores de 30 años.

A lo largo de los últimos lustros otras redes sociales han sido víctimas del vaivén de los gustos de la gente, en concreto, myspace, tuenti, Fotolog, Yahoo 360 o iTunes Ping, por citar sólo algunas de las más conocidas, pero la novedad es que los síntomas de agotamiento estén afectado a una de las más consolidadas. No en vano, Facebook cuenta con un total de 1.650 millones de usuarios activos en todo el mundo y versiones traducidas a más de 100 idiomas diferentes. Todo un coloso del universo de las redes sociales que cotiza en el NASDAQ y factura cerca de 8.000 millones de dólares al año.

A pesar de haber desembolsado 1.000 millones de dólares en 2012 por Instagram y, apenas dos años después, nada menos que 16.000 millones de dólares por la aplicación de mensajería móvil por excelencia, WhatsApp, parece difícil que el futuro de Facebook se pueda sustentar sólo en el reenvío de vídeos de gatitos y de fotos graciosas colgadas por otros usuarios.

El exceso de publicidad y la falta de privacidad, queja recurrente de los usuarios en relación a los términos de uso de Facebook, que especifican, entre otras cuestiones, la utilización de datos e imágenes y el acceso a la información de los usuarios una vez dados de baja, puede estar en el origen de este desafecto. Aunque lo importante será saber si se trata de un mero hecho puntual o se consolida como una tendencia que termine con Facebook en el cementerio de las redes sociales.

La clave parece estar en la sensación de pérdida de privacidad. Facebook ha girado su enfoque en estos últimos años y, lo que empezó como un espacio donde un grupo de amigos compartía contenidos, se ha convertido en otro donde también se ha incluido a los conocidos, en el mejor de los casos, o directamente a personas ajenas a nuestro círculo más próximo.

Si a ello añadimos el auge de las aplicaciones de mensajería a través del teléfono móvil, desde WhatsApp a Snapchat, que gozan de la preferencia de la gente joven, el resultado final es un serio problema para la red creada por Zuckerberg. O, al menos, para el Facebook como lo conocíamos hasta ahora.

Por Fernando Geijo, consultor sénior Estudio de Comunicación España.

@fergeijo

 

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