La era del e-paper

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Estoy intrigada por saber como le irá a Le Monde en su nueva aventura de pago en Internet. Desde el lunes pasado los contenidos impresos del diario más importante de Francia sólo estarán disponibles a través de Internet previo pago de una cuota mensual de 15 euros.

Lo cierto es que Le Monde no es el primero y a juzgar por la tendencia, parece que no va a ser el último, en comercializar sus contenidos en papel a través de Internet, dejando eso si su actual portal de Internet exento de cualquier cobro: Hace poco anunció Rupert Murdoch que The Times Online también será de pago, lo mismo que The Wall Street Journal, que cobrará por su versión en el i-Pad, The New York Times, también se apuntará el próximo año al carro de rentabilizar Internet y será de pago a partir de una cierta cantidad de artículos.

Pero viendo el panorama que nos rodea, cabe preguntarse si estamos ante una moda o un profundo cambio en los soportes tradicionales para difundir las noticias. Me asalta la terrible duda de si se habrán agotado los canales tradicionales, porque la falta de inversión publicitaria ha desinflado tanto nuestras ediciones en papel como si de un neumático pinchado se tratase y ya ni regalando ollas a presión, ni edredones ni impresoras se consigue remontar los números rojos. Lo cual tampoco resulta tan raro si tenemos en cuenta que al fin y al cabo un diario no es una ONG y que tiene que resultar rentable porque los periodistas que lo habitan también tienen que comer, vestirse y pagar alquiler o hipoteca, (según les haya pillado la crisis).

Así que cuando el director de Le Monde habla de “ganar en coherencia” a mi se me antoja que lo que quiere decir en realidad es “recurrir a una fórmula arriesgada pero necesaria” ante la imposibilidad de mantener puestos de trabajo, salarios y hacer encajes de bolillos con los números, mientras los ingresos publicitarios están como las Tablas de Daimiel hace un par de años: Bajo mínimos.

Es cierto que esta fórmula de cobrar por los contenidos impresos a los que se accede online, ya le fue mal a algún vecino suyo hace menos de una década, pues cuando El País cerró el acceso a sus contenidos perdió las posibilidades de liderar la revolución de los medios online, pero no es menos cierto que estamos en otro momento con una coyuntura diferente y que todo apunta a que esta misma fórmula (aunque con algunas variaciones) no le va a ir tan mal al otro gran vecino ibérico de Le Monde, El Mundo, que con su apuesta por Orbit parece querer decirnos a todos que si de verdad estamos en la era del e-book, del e-learning y del e-commerce, seamos consecuentes y entremos también en la era del e-paper.

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