La hora de los valientes

La Carta de la Bolsa.- Quienes trabajamos en comunicación empresarial y desde la experiencia de llevar más de 35 años aconsejando a nuestros clientes en situaciones complicadas y en aquellas circunstancias en las que las compañías se juegan su prestigio, dinero y futuro, siempre aconsejamos una actitud informativa de proactividad con nuestros interlocutores más relevantes. Aplicamos, a ese respecto, una verdad incuestionable “nadie mejor que nosotros para hablar bien de uno mismo” y, por tanto, nadie mejor que la propia compañía para hablar bien y a favor de aquellas operaciones relevantes y de futuro. Hay que tomar la iniciativa y contar las cosas desde nuestra óptica. Solo así evitaremos las distorsiones de fuentes interesadas, mal informadas o con ganas de enredar o competir.

Y lo aconsejamos, especialmente, cuando se trata de comunicar con algunos públicos tan relevantes como son los accionistas, inversores y analistas. Públicos especializados, ávidos de información de calidad, directa y sin intermediarios que distorsionen el mensaje. Una información clara y concisa, sustentada en datos y cifras que se ciña a la más estricta veracidad.

Aconsejamos abiertamente por ello la necesidad prioritaria de mantener una actitud proactiva en situaciones excepcionales, aquellas en las que las compañías se juegan mucho. Defendemos con vehemencia la información profesional con la comunidad inversora como única fórmula de evitar especulaciones y atacar aquellos bulos que entorpezcan nuestro camino. Somos partidarios, en suma, de la acción frente a la inactividad, de adelantarnos siempre y de no esperar nunca, conscientes de que el silencio informativo no es rentable cuando otros actores -no olvidar a la competencia sectorial- están dispuestos a cercenar nuestras operaciones e interferir en nuestros objetivos.

La comunicación es un arma estratégica para la empresa y clave para mantener y reforzar los vínculos de fidelidad y cercanía de sus públicos. Si además es gestionada profesionalmente, es ordenada y coherente con los objetivos empresariales será doblemente eficaz para la marca, los productos y su cotización bursátil.

Vivimos tiempos difíciles. Pero en esta situación estamos obligados a ponernos las pilas y, más que nunca, a mantener el diálogo con el mercado. Tenemos que avanzar, explicar nuestros planes para salir de la crisis.

Las empresas han estado sometidas al estrés del confinamiento. Por tanto, la vuelta a la competición, en un mercado posiblemente más agresivo que el que dejamos el nueve de marzo, hace necesario de nuevo que nuestros accionistas e inversores reciban los mensajes con claridad y prontitud. O eso, o perderemos la batalla.

Si somos capaces de atraer a nuestros clientes, motivar a nuestros trabajadores y generar confianza entre nuestros accionistas e inversores, estaremos garantizando la actividad y el éxito futuro. No será fácil. Muchos estarán dispuestos a poner zancadillas y ganar terreno en un escenario que ha originado lesiones empresariales. Pero, las marcas deben permanecer en el mercado y la comunicación debe ayudar a conseguirlo. Es necesario hacer un sobresfuerzo por cuidar la compañía, su comunicación, ante accionistas, inversores y analistas y recobrar la confianza. Es la hora, por todo lo dicho, de tomar decisiones y actuar, porque la solución, en tiempos tan excepcionales, no es quedarse parados y mucho menos callados.

Por Santiago Castaño, Asociado en Estudio de Comunicación

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